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Domingo 19 de Diciembre de 2010

¡Viva el cheque escolar!

13:01 h | Noticias | chequeescolar | Trackback

Por Ramón Pi

En este festival de corrupción del lenguaje al que asistimos, apenas prestamos atención a la falsificación de un término usado con notable profusión: la gratuidad de algunos servicios públicos. Los servicios públicos gratuitos no existen. Los pagan los ciudadanos.

Probablemente el caso más sangrante de esta palabra engañosa es el de la educación. Por ley, la educación de los españoles en los niveles primario y secundario, hasta los 16 años, es “obligatoria y gratuita”. Como la Constitución consagra la libertad educativa, los Gobiernos intervencionistas se inventaron en su día el sistema de los “conciertos” con los centros privados que han de soportar: mecanismo perverso que ha permitido al poder establecer una panoplia de exigencias y limitaciones a la libertad de elección de centro para los padres y la libertad de ampliación de aulas para los centros, amén de otras imposiciones.

¿Hay alguna forma de eliminar estas arbitrariedades? La respuesta es sí. Basta con sustituir al interlocutor del poder político, de forma que no sean los centros, sino los padres, verdaderos representantes de los protagonistas de la educación, que son los alumnos. Una vez evaluado el coste de cada puesto escolar con aproximación razonable (existen sistemas para hacerlo), el dinero público destinado a cubrir la famosa gratuidad se da en forma de cheque a los padres, que lo entregan a los centros de su elección, públicos o privados, y éstos los hacen efectivos.
Sencillo y eficaz: por lo pronto, se cumple la ley. Pero además, al introducirse la competencia entre los centros, mejora la calidad; se elimina cualquier intento del poder político de practicar la ingeniería educativa, a la que tiene tanta afición; se estimula a los centros para dar cumplida satisfacción a los padres.

Y si la cosa parece tan clara, ¿por qué no se implanta? También aquí la respuesta es sencilla: porque al poder le aterra la libertad, y los sindicatos de docentes y las patronales de los centros prefieren mantener su estatus. Por eso, todo discurso alegando complejidad, riesgos o dificultades para su implantación debe ser tomado como lo que es: un intento inmovilista interesado, por unas u otras razones, probablemente difíciles de confesar. Así de fácil, así de claro.

Semanario Alba 304

1. Luna Miércoles 22 de Diciembre de 2010 | 14:37 h

Una idea que apareció en HO es la petición de las llamadas “facturas sombra” de la educación. En algunas Comunidades Autónomas, se expende una factura cuando se recibe un tratamiento en la sanidad pública. No hay que pagarla, porque es “gratuita” (Valga aquí la aclaración de Ramón Pí sobre este aspecto de que es un gratis-pagando). La intención es hacer ver al ciudadano los dispendios que ha generado su tratamiento, para concienciarle en términos económicos.
Si se emitieran tales “facturas sombra” en el ámbito de la escolarización, veríamos que la escuela pública supone un gasto igual o mayor que la concertada. Creo que es exigible por transparencia administrativa.
¿Y si nos ponemos de acuerdo lkos padres en reclamar dicha factura?

2. chequeescolar Jueves 23 de Diciembre de 2010 | 13:30 h

Luna ¡una buen idea!