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Martes 24 de Junio de 2008

Para defender EpC, Marina atribuye a las familias la transmisión del racismo

19:59 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | chequeescolar | Trackback

En una charla sobre ‘Educación para la ciudadanía’, José Antonio Marina, autor de los textos de esa materia para SM, argumentó con esa afirmación la supuesta necesidad de la asignatura.

REDACCIÓN HO.- El pasado 5 de junio, la Asociación de Padres de Alumnos del Colegio San Agustín de Madrid organizó un acto para informar de lo que representa el conjunto de materias conocidas con el nombre genérico de ‘Educación para la ciudadanía’ (EpC).

Una madre que estuvo presente en aquel evento nos remite la crónica que a continuación transcribimos.


Asistí en las últimas semanas de curso a la conferencia sobre la asignatura “Educación para la Ciudadanía” que organizó el APA del madrileño Colegio “San Agustín”. Intervinieron como conferenciantes, por un lado, Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética y representante del movimiento de padres que se está defendiendo de la asignatura a través de la objeción de conciencia, y por el otro, el catedrático José Antonio Marina, defensor de la asignatura, además de autor de uno de los libros de texto de EpC (publicitado por el mismísimo Zapatero la pasada legislatura en el Congreso de los Diputados, como recordó Jaime Urcelay).

Antes de que los ponentes empezaran sus exposiciones, los convocantes aclararon la postura del colegio: “Se apoyará a los objetores a la asignatura para que puedan ejercer dicha objeción, dando en su caso la opción de una actividad sustitutoria”; pero la postura frente a la asignatura se dijo que era “meramente informativa; ni se alentará ni se desalentará la objeción frente a la asignatura”.

Lo cierto es que este colegio es uno de los más emblemáticos de la FERE y de momento no parece que se haya manifestado el movimiento objetor en el mismo, aunque, lo que se respiró el otro día entre los asistentes (alrededor de 100) era una desconfianza absoluta de los padres hacia la asignatura.

El profesor Marina comenzó el turno de exposiciones y (es una anécdota) lo hizo ante el desconcierto de todos. Mientras que Marina empezaba, Jaime Urcelay permanecía de pie, en una esquina del estrado, ya que a los organizadores se les había olvidado ponerle silla.

Marina empezó diciendo que él venía a hablar de Educación y no de política (supongo que porque entiende que los que defienden la postura contraria lo hacen por cuestión política, no como él que tiene un interés completamente altruista en el tema).

En su exposición utilizó los mismos argumentos que, a los que le hemos oído en otras ocasiones, ya nos resultan conocidos. Y ese fue, creo, el problema de Marina. Las mismas ideas, con las mismas anécdotas, que oídas sin reflexión pueden sembrar duda, pero que, analizadas, pierden todo el peso.

Así pues, Marina insistió en sus argumentos a favor de la asignatura, que básicamente son:

  1. Frente al relativismo confuso hay que educar en valores. La función principal del sistema educativo es la educación en valores y en ese sentido lo que hace EpC no es nuevo.
  2. Existe un mínimo común ético, que son los derechos humanos, y eso es lo que enseña EpC.
  3. El titular del derecho de educación en cualquier caso son los hijos y no los padres. Educa quien puede y si una familia no educa bien a sus hijos es legítimo trasladar a la escuela competencias que no eran de ella, porque alguien las tiene que asumir. “Es el deber educativo lo que importa”.

Todo esto se acompañó con ideas como que los contenidos de los libros no pueden entrar en el argumentario contra EpC porque hay una variedad casi infinita, o que la ideología de género es un tema de identidad y psicología evolutiva sobre la adquisición de roles sociales, perfectamente admitido, y que no tiene nada de particular.

Con este panorama, Jaime Urcelay aprovechó su turno para analizar, rebatir y desmontar todas las tesis de Marina, y, por la falta de reciclaje del Sr. Marina, hasta fueron rebatidas sus anécdotas. Así, por ejemplo, Marina suele apoyar su idea de que el Estado tiene el derecho a educar en valores frente a los padres con el ejemplo de que en EEUU se comprobó que el 90% de la transmisión del racismo se realizaba a través de las familias. Jaime Urcelay aprovechó su intervención para mostrarnos la imagen de una familia objetora real enfrentada a la imagen de unos miembros del Ku Klux Klan y sobraron las palabras frente a la descalificación de las familias objetoras.

A través de varios argumentos, Jaime Urcelay fue rebatiendo todas y cada una de las tesis de Marina, de manera extensa y detallada, no dejando ni una rendija abierta en sus planteamientos, entre otros:

Finalmente el turno de preguntas del público reflejó una clara preocupación de los padres ante la asignatura. Así, las intervenciones, algunas más enfáticas y apasionadas que otras, transmitieron la desconfianza de los padres a que el estado se arrogue sus derechos y recaiga sobre ellos la sospecha de la falta de capacidad para educar en valores.

Los padres trasladaron también su preocupación sobre una asignatura de corte tan desigual, insistiendo en las diferencias del desarrollo curricular en las distintas comunidades autónomas.

Lo cierto es que no hubo una sola intervención a favor de la asignatura. El debate se monopolizó en torno al profesor Marina, que tras insistir en sus argumentos, tuvo que marcharse del acto porque se le hacía tarde.

Marina ha acabado muy involucrado en toda la polémica, entre otras cosas por sus esfuerzos en defender la asignatura desde una posición de “creyente”, lo que ha sido muy bien aprovechado por el Gobierno para tachar a los contrarios de radicales. Parece que esa tarde de junio el punto de vista de este “creyente” no convenció a la audiencia.