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Lunes 26 de Mayo de 2008

“Educación para la Ciudadanía es un método de manipulación ideológica”

18:12 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias,Sala de prensa | chequeescolar | Trackback

26-05-2008  Valéncia hui

Entrevista a José Carlos Muñoz, portavoz de `Valencia Educa en Libertad´, publicada en Valéncia hui (26 de mayo de 2008, págs. 8 y 9).

Miguel Vidal Santos (Vh).- La Generalitat ha comunicado esta semana que la asignatura de Educación para la Ciudadanía se podrá cursar en Valencia a través de trabajos trimestrales controlados por los padres. Sin embargo las familias mantienen parte de sus críticas y sostienen que sigue siendo necesario objetar.

– El gobierno socialista trata de presentar la objeción a Educación para la Ciudadanía como una cosa propia de católicos integristas.

La objeción es cosa de padres que no están dispuestos a aceptar que nadie que no sean ellos decida cuál es la formación moral que han de recibir sus hijos, ni el Estado, ni la Iglesia, ni el colegio, ni ninguna otra institución o persona. Y eso es lo que, a través del actual currículo de Educación para la Ciudadanía, hace el Estado. Para oponerse a esa pretensión de adoctrinamiento obligatorio no hace falta ser católico, ni creyente. Hay objetores agnósticos o ateos y esta semana se han tramitado objeciones de familias musulmanas. La objeción es cosa de padres dispuestos a defender la libertad y sus derechos respecto de la educación de sus hijos. El objetor es un movimiento civil, no religioso.

– ¿Rechazan ustedes que los estudiantes reciban una formación cívica?

Por supuesto que no. La formación cívica es necesaria y está presente en el sistema educativo desde hace décadas. Tampoco rechazamos una asignatura específica que la aborde, ni que se llame Educación para la Ciudadanía. Pero no aceptamos que, con el pretexto de “educar mejores ciudadanos”, se impongan estructuras de pensamiento y actitudes que, en muchos casos, pueden ser contrarias a las convicciones de los padres. Ni aun los principios ideológicos y morales que pudieran coincidir con nuestras convicciones se les pueden inculcar a nuestros hijos sin nuestra expresa solicitud. Si Educación para la Ciudadanía enseñara realmente derechos humanos y la Constitución y solo eso, nada tendríamos que oponer a la asignatura. Pero el currículo de EpC, por ejemplo, elude toda referencia al artículo de nuestra Carta Magna en el que se establece la monarquía parlamentaria como forma política del Estado. Y omite el que proclama la unidad de la nación. Sin embargo, el temario está impregnado de la ideología de género, lo que excede los límites constitucionales y vulnera el principio de neutralidad ideológica del Estado.

– ¿Qué hay detrás de Educación para la Ciudadanía?

EpC es un verdadero proyecto de lo que se ha dado en llamar ingeniería social. Cada vez se evidencia más que ha sido concebida como un instrumento de manipulación ideológica por parte del Estado. Con ella se pretende modelar la sociedad en torno a la ideología del partido en el poder, formando la conciencia moral de los niños y jóvenes según la particular visión de la persona y de la vida del gobierno de turno, usurpando una responsabilidad y un derecho fundamental a los padres.

– ¿Cuáles son los postulados ideológicos de EpC?

Se pretende imponer el relativismo ético (el concepto de lo que es éticamente admisible va cambiando en función de las mayorías coyunturales), el positivismo jurídico (lo legal se convierte en el único criterio ético), el inmanentismo (o negación de lo trascendente) o la ideología de género (niega que la sexualidad sea un elemento innato, muy al contrario sería un mero constructo cultural). Es legítimo que algunos defiendan esos postulados pero también lo es criticarlos y defender otros muy distintos. En el currículo de EpC se nos quieren imponer como valores supuestamente universales y comunes, pero no lo son porque decenas de millares de familias ya han manifestado formalmente que no los asumen como tales.

– ¿Dónde está la frontera que separa la educación del adoctrinamiento?

La frontera entre lo admisible y lo que no lo es la marca a nuestro juicio la combinación de dos factores que afectan a EpC. Por una parte, su obligatoriedad. Por otra, el hecho de que su currículo aborda cuestiones de carácter ideológico y de índole moral. Nada tendríamos que oponer a que fuese obligatoria si eludiese abordar esa clase de contenidos, porque no habría adoctrinamiento. Incluso nos parecería admisible el tratamiento de cuestiones morales e ideológicas, si en lugar de una disciplina académica obligatoria EpC fuese de libre elección; porque en ese caso habría adoctrinamiento, pero expresamente elegido por cada familia que optara por la asignatura. Estaríamos en este último supuesto ante un tipo de elección similar a la que realizan quienes deciden que sus hijos cursen la asignatura de Religión en su vertiente confesional.

– ¿Sobre qué bases jurídicas fundamentan ustedes la objeción?

El Tribunal Constitucional ha reconocido en varias resoluciones que el ejercicio de la objeción de conciencia es acorde con nuestro ordenamiento. Según sentencias del TC, la libertad de conciencia es una concreción de la libertad ideológica, que nuestra Constitución reconoce, y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. Esa es la doctrina dictada por el propio Tribunal Constitucional.

– ¿Cómo se puede objetar?

Lo más práctico, para evitar malentendidos con las direcciones de los centros y para asegurarse de que las declaraciones de objeción son tramitadas (sabemos que muchos directores las tienen guardadas en un cajón), es presentar dos ejemplares de la declaración de objeción en el registro de la Conselleria de Educación o en alguna de las Direcciones Territoriales. Lo deseable sería que ambos ejemplares fuesen originales. Uno de ellos, sellado en el registro, lo debe conservar la familia para posibles gestiones posteriores. Como sabemos que muchas familias pueden tener dificultades para realizar esa gestión, las plataformas promotoras de la objeción les brindamos la posibilidad de hacernos llegar la documentación para que nosotros la tramitemos en su nombre.

– ¿Qué problemas se pueden encontrar las familias objetoras?

Hasta ahora, ninguna Administración educativa ha reconocido el derecho a objetar a EpC. Lo que están haciendo todas ellas es enviar a las familias objetoras una resolución administrativa en la que se les deniega esa posibilidad. A partir de ese momento comienza una sucesión de recursos, para los que pueden contar con la ayuda y el asesoramiento de las más de ochenta entidades que integran el movimiento objetor. En Valencia pueden dirigirse a Valencia Educa en Libertad. En cuanto a las consecuencias académicas de la objeción, mientras no haya un reconocimiento expreso del derecho a la exención de la materia, hay que tranquilizar a los padres. La ministra Cabrera ha asegurado que quienes no estudien EpC no podrán obtener el título de graduado en la ESO. Con la legislación vigente sobre evaluación dictada por su propio Ministerio, esa afirmación no tiene ningún fundamento. Los alumnos que no asistan a EpC tendrán que ser evaluados exactamente igual que los que no asisten a otras asignaturas (y hay muchos que no asisten a ninguna). Es decir, entre 1 y 10; presumiblemente, con un 1. Si ese es el único suspenso, el alumno de la ESO promociona y si está en cuarto curso, obtiene el título. Lo mismo sucede si suspende otra e incluso otras dos materias más. Así lo establecen la LOE y las normas reglamentarias que la desarrollan. Caso distinto es el de bachillerato, puesto que en esa etapa educativa hay que aprobar todas las asignaturas de los dos cursos que la forman para poder obtener el título.

– ¿Qué puede pasar en el futuro con los objetores?

Dependerá de lo que decida el Tribunal Supremo. Si reconoce que los objetores ejercen un derecho, supongo que el gobierno recurrirá ante el Constitucional. En el caso contrario, será el movimiento objetor el que presente un buen número de recursos ante el TC. Y si ello fuera preciso porque este se desdijera de su propia jurisprudencia, acudiríamos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en dos sentencias del año 2007 ha reconocido las objeciones de una familia turca y de otra noruega contra materias obligatorias con contenidos de índole ideológico y moral.

– La Conselleria de Educación ha anunciado esta semana que en Valencia habrá dos opciones, la convencional y otra que permitirá estudiar la asignatura a través de trabajos trimestrales controlados por los padres. ¿Qué opinión les merece esta propuesta?

En Valencia Educa en Libertad entendemos que, del contenido del artículo 4.1 de la orden, se puede deducir un reconocimiento genérico por parte de la Generalitat del derecho de los padres a objetar a EpC. No obstante, recomendamos a los padres que rechacen el adoctrinamiento estatal obligatorio que objeten formalmente y que sus hijos no entren en clase ni de la opción A ni de la B hasta que no hayan recibido respuesta escrita de la Conselleria de Educación. Si en esa contestación se les ofrece la posibilidad de que sus hijos cursen la llamada opción B como actividad sustitutoria del currículo de EpC al que han objetado, creemos que sería una solución válida. Si, por el contrario, se les responde que, como pueden acogerse a esa variante B, no ha lugar la objeción, nos parecería inadmisible y recomendamos a las familias objetoras que, en ese caso, plantearan recurso ante los tribunales.

– ¿Dónde pueden dirigirse las familias valencianas que quieran objetar?

Pueden dirigirse a Valencia Educa en Libertad, escribiéndonos a nuestra dirección de correo electrónico que es valenciaeducaenlibertad@gmail.com. También las invito a visitar el sitio www.objetores.org , donde hallarán amplia información de todo lo relacionado con el movimiento objetor: noticias, artículos de opinión, documentación sobre EpC, modelos de declaración de objeción, vídeos, enlaces con otros sitios, direcciones de contacto con las diferentes entidades pro objeción…

www.objetores.org directorio de entidades pro objeción