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Lunes 29 de Octubre de 2007

Los malos también son incompetentes: sobre la Dirección del IES de Alhendín de Granada

11:12 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Opinión | Jaimeba | Trackback

En ChequeEscolar.org hemos sabido de la situación que se ha planteado a unos padres objetores contra EpC en el I.E.S. de Alhendín de Granada donde el director, al amenazar con sancionar al alumno con la pérdida del derecho a evaluación contiinua, ha demostrado ser (entre algunas otras cosas de no menor trascendencia) un auténtico incompetente…

Su amenaza constituiría una vulneración de la legislación educativa (que por su cargo tiene la obligación de conocer, cumplir y hacer cumplir).

Y es que ningún centro puede privar a un alumno de su derecho a la evaluación continua… Sencillamente porque en Primaria y en la ESO es obligatorio evaluar de esa forma (el decreto sobre Bachillerato aún no ha sido publicado, pero actualmente también sucede lo mismo)… La legislación actual no contempla la posibilidad de evaluar de otra manera.

Véase el art. 9.1 del vigente RD de enseñanzas mínimas de Primaria:

“La evaluación de los procesos de aprendizaje del alumnado será continua y global y tendrá en cuenta el progreso del alumno en el conjunto de las áreas del currículo”.

Y éste es el art. 10.1 del también vigente RD de enseñanzas mínimas de la ESO:

“La evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado de la Educación secundaria obligatoria será continua y diferenciada según las distintas materias del currículo”.

Por otra parte, la sanción que pretende imponer ese sujeto (que sí era factible con normativas anteriores a las vigentes), no sólo no está contemplada en el Decreto de la Junta de Andalucía 10/2007 de 23 de Enero de Medidas de Promoción de la Convivencia en Centros sostenidos con fondos públicos, sino que quedó abolida expresamente ¡hace doce años!

Véase el preámbulo del Real Decreto 732/1995, de 5 de mayo, por el que se establecen los derechos y deberes de los alumnos y las normas de convivencia en los centros:

“Se pretende con él potenciar la autonomía de los centros en la definición de su régimen de convivencia, ampliar los derechos de los alumnos, suprimir aquellas sanciones que conlleven la pérdida del derecho a la evaluación continua del alumno y establecer un régimen especial para la corrección rápida de aquellas conductas que no perjudiquen gravemente la convivencia en el centro, inserta en el proceso de formación del alumno”.

Si el director no rectifica formal y públicamente (puesto que públicamente ha proferido sus amenazas), se puede buscar un lío muy gordo… Pero que muy gordo…