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Viernes 3 de Agosto de 2007

La Plataforma Lucentinala dice que EpC es una ”herramienta para la discordia”

15:45 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | chequeescolar | Trackback
La Plataforma Lucentina por la Libertad de Educación responde a la defensa que se realiza desde el PSOE andaluz sobre la EpC argumentando que se trata de una ”herramienta para la discordia”
El Diario Córdoba de fecha 31 de Julio de 2007, en su página 8, publicaba en su espacio de Tribuna Libre un amplio artículo de Dª Araceli Carrillo, parlamentaria andaluza del PSOE,  titulado Herramientas para la Convivenvia; en dicho artículo se trataba de defender la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) presentándola como “una herramienta para la convivencia”. A la vista del citado artículo, la Plataforma Lucentina por la Libertad de Enseñanza, promotora pese a las presiones sufridas del derecho de objeción de conciencia frente al adoctrinamiento ideológico que se pretende imponer con la nueva asignatura, ha remitido a HO un artículo, con ruego de su publicación, en el que bajo el título de Herramienta para la discordia, se responde a la mencionada Tribuna de la diputada Carrillo. Por su interés, lo reproducimos íntegramente a continuación.
Este es el texto íntegro de la tribuna, firmado por Juan Ángel Huertas González, coordinador de la Plataforma Lucentina por la Libertad de Educación:
HERRAMIENTA PARA LA DISCORDIA
Leí el pasado 31 de Julio, con suma atención el artículo publicado en el Diario “Córdoba” por mi paisana Araceli Carrillo, Parlamentaria Andaluza del PSOE, titulado Herramientas para la Conviviencia sobre las bondades y la necesidad imperiosa de la implantación obligatoria y evaluable de la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía.

 

Permítaseme comenzar contestando a la última afirmación de Carrillo que “en un Estado de Derecho como el que vivimos las leyes son de obligado cumplimiento para todos”; siendo ello verdad, no es menos cierto que los socialistas que, ahora obvian y escamotean un derecho fundamental y democrático como es la Objeción de Conciencia frente a leyes que entran en contradicción con las convicciones de las personas, digo, esos mismos socialistas, clamaban, no hace mucho por la objeción de conciencia frente al servicio militar y,  un viejo socialista tan admirado y querido por los actuales, Pablo Iglesias, en relación con el cumplimiento del derecho y el acatamiento a la ley, allá por la segunda década del siglo XX, afirmó en el Parlamento español que: “El partido socialista estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones”.

Un derecho frente al adoctrinamiento

Los padres que hemos objetado frente a la referida asignatura, lejos, muy lejos de lo manifestado por Pablo Iglesias, aún reconociendo la legalidad de ley –paupérrima legalidad ya que de las múltiples reformas educativas ha sido la que menor consenso ha obtenido-, nos acogemos a nuestro derecho constitucional de la objeción de conciencia frente a una ley que, como seguidamente demostraremos, pretende única y exclusivamente el adoctrinamiento de los niños y jóvenes españoles.

Siempre he comparado dicha asignatura con un gran iceberg, se nos dice por el Gobierno la parte de iceberg que está a la vista y que cualquiera puede observar sin mucho detenimiento; que si se va a enseñar la Constitución, que si los Derechos Humanos, que si Seguridad Vial, etc…, pero se esconde la parte del iceberg que no se ve a simple vista, que esta por debajo del agua y que es necesario escudriñar en los contenidos de los Decretos de la citada ley para entresacarlos.

Lo de enseñar la Constitución y Derechos Humanos es un autentico chiste que no se lo cree nadie, absolutamente nadie, después de casi treinta años de Constitución; la Constitución entró en la escuela hace muchos, muchísimos años y no era necesario una asignatura para enseñarla a los escolares.

Lo que realmente quiere y pretende el partido socialista es impregnar la escuela de su ética y moral, es la nueva religión civil y laica la que quieren implantar en los Centros Escolares, sustituyendo para ello a los primeros educadores que son los padres, conculcando, el artículo 27.3 de la Constitución.

Veamos, lo cierto de nuestras afirmaciones:

Alejandro Tiana, Secretario de Estado de Educación afirmó en un curso ante Directores de Institutos de Enseñanzas Secundarias del País Vasco que el principio de que la educación sea subsidiaria respecto a las familias no es un principio aceptable para un sistema educativo moderno.

Se permite el Sr. Tiana darle un revolcón a la Constitución Española, esa que dicen van a enseñar en la escuela, suplantado el Estado a los padres en la educación de los hijos; no Sr. Tiana, el artículo 27.3 de la Constitución establece Los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que éste de acuerdo con sus propias convicciones”.

Los primeros educadores, los padres

Por tanto, los primeros educadores de nuestros hijos somos los padres, nunca el Estado.

Esa asignatura pretende introducir en las aulas la Ideología de Género, según esta forma de ver la sexualidad, la misma no es constitutiva a la persona e integrada en el ser, sino que cada individuo o ciudadano elige su orientación sexual con independencia del sexo.

Pedro Zerolo, dirigente socialista y activista del lobby gay, en la revista francesa Famille Chretienne, nº 1505 du 18 au 24 de novembre 2006, pág. 16, dijo: Queremos promover un pluralismo moral que acuerde una plena igualdad para los gay y las lesbianas. En esta perspectiva, la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía es un paso de gigante.

Pero es que, los propios dirigentes socialistas han reconocido abiertamente y sin ambages que con la asignatura de Educación para la Ciudadanía pretenden adoctrinar a nuestros hijos; como botón de muestra, las declaraciones de  José Luis Pérez Iriarte, Director General de Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa, en presencia de Alejandro Tiana, en una reunión en el MEC con Profesionales por la Ética  el  17 de enero de 2007 que manifestó expresamente: “Precisamente es lo que buscamos: formar en ideología a lo niños con menos convicciones morales”.

Clara imposición del laicismo

La clara imposición de la laicidad en la asignatura Educación para la Ciudadanía, que no es lo mismo que aconfesional, nos la brinda Dionisio Llamazares, director de la Cátedra de Laicidad de la Universidad Carlos III (D. Gral. Asuntos Religiosos 1991/93), clausurando un curso sobre EpC. EUROPA PRESS.- 24 de septiembre de 2004  que manifestó “la hoja de ruta que el Gobierno tiene delante” en este asunto. “Al respecto, podría decir que tienen muy claro que el horizonte es conseguir la laicidad, y que hay que ir poco a poco y con prudencia eliminando los residuos de confesionalidad”.

Querida paisana Araceli Carrillo, no insistáis más en las bondades de una asignatura que respira por los cuatro poros el relativismo moral, la ideología de género, el positivismo normativo -lo que esta en la norma es la bueno, lo que nos hemos dado; eso es una terrible falacia y un peligro que supieron sacarle mucho partido regímenes totalitarios como el fascismo o el comunismo-, el inmanentismo, la laicidad, etcétera.

Lo anterior, no lo necesitan ni los niños ni los jóvenes que un Gobierno  les adoctrine con una asignatura totalitaria que pretende fijar convicciones sobre la condición humana, la verdad, la identidad personal, la educación sexual y el sentido último de la vida. Esta tarea es misión exclusiva de los padres. Al respecto, escribía Jean-François Revel en El conocimiento inútil: “El profesor puede enseñar o adoctrinar. Cuando la enseñanza prima sobre el adoctrinamiento, la educación cumple su función principal, en el interés de los que la reciben y de la democracia bien entendida. En cambio, cuando se impone el adoctrinamiento, se convierte en nefasta, abusa de la infancia y sustituye la cultura por impostura”.

Europa no introduce contenidos éticos o morales

Lo de Europa es una gran trampa y una nueva falacia; en ningún país europeo, en ninguno, se han introducido contenidos sobre cuestiones morales y/o éticas.-
Tampoco el Gobierno puede sustituir a los padres, ni obligar a los profesores a que enseñen contenidos que violentan su conciencia. Las realidades sobre el principio y fin de la vida, la sexualidad, la familia, el matrimonio, etc…, sólo pueden ser enseñadas por los padres, quienes tienen la responsabilidad primera y principal sobre sus hijos. Por eso es lógico que se rebelen, cuando entre las lecturas recomendadas a los menores por el MEC por esta asignatura figura, por ejemplo, el cómic pornográfico Alí Babá y los 40 maricones.

Como dice con razón Juan Manuel de Prada, en la asignatura llamada Educación para la Ciudadanía, la evaluación de los conocimientos resulta imposible, puesto que su misión fundamental consiste en transmitir interpretaciones ideológicas. Reparemos en los reales decretos por los que el Ministerio de Educación regula las enseñanzas mínimas de la asignatura; entre los contenidos obligatorios, bajo el título de Relaciones interpersonales y participación, hallamos el siguiente enunciado: “Autonomía personal y relaciones interpersonales. Afectos y emociones”. ¿Cómo se pueden transmitir y evaluar los “afectos y emociones”? El Ministerio de Educación, a través del Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE), ha editado manuales destinados a los profesores en los que se trata de facilitar tan ardua labor; en estos manuales leemos que es tarea de los profesores (las cursivas son nuestras) “identificar qué valores conviene aprender, y comprender en qué espacios y mediante qué condiciones aprendemos mejor éticamente”. Para que los profesores entiendan cómo deben enseñar la nueva asignatura, estos manuales recomiendan la llamada “metodología socioafectiva”, que actuará “no sólo a nivel cognitivo, sino también a nivel emocional y empático”.

¿Verdad que todo esto suena más amedrentador que ñoño? Una educación que nos enseña los valores que conviene aprender, los espacios y las condiciones en que tales valores florecen (y, por tanto, también los espacios y condiciones que conviene rehuir, pues en ellos no se imparten los valores convenientes); una educación que actúa a nivel emocional y empático es, pura y simplemente, ingeniería social.

Se trata de que los niños sientan según determinadas directrices; se trata de que asuman emocionalmente, de que “empalicen” determinados valores y de que desdeñen otros, acaso por “conservadores”. Hubo una época en que algunos psiquiatras postulaban la lobotomía, convencidos de que extirpando tal o cual zona del cerebro se podían curar los trastornos mentales. La asignatura de Educación para la Ciudadanía postula la lobotomía emocional. Desde que el mundo es mundo, las tiranías se han distinguido por practicar la cirugía de los afectos y las emociones; es el método más eficaz para formar esclavos.
 
Publicado en HazteOir.org