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Martes 17 de Julio de 2007

La Justicia ampara el derecho a objetar frente a Educación para la Ciudadanía

15:52 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | Jaimeba | Comentarios cerrados

El Tribunal de Derechos Humanos de Europa dio la razón en Dinamarca a una familia que se oponía a la educación sexual de sus hijos – En España hay ejemplos en el campo militar y sanitario.

Nadie puede aventurar cuál será el final de la confrontación entre los diversos grupos opositores a Educación para la Ciudadanía y el Gobierno, pero si nada cambia parece que serán los tribunales los que decidan. En caso de ser así, y según los expertos jurídicos de Profesionales por la Ética, la jurisprudencia apunta a que serán los objetores a los que se les vea reconocido su derecho. Sentencias del Tribunal Constitucional, Tribunal Superior de Justicia de Andalucía o del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos así lo recogen. Lo que diga este último órgano judicial tiene especial importancia, porque si en España el Tribunal Constitucional no diera la razón a los objetores sería la última instancia a la que recurrir. «Nosotros creemos que el derecho a objetar está lo suficientemente reconocido por la jurisprudencia española, por lo que no vamos a necesitar acudir a Europa», explica José Luis Bazán, experto jurídico de Profesionales por la Ética.

Un derecho constitucional

La objeción es un derecho que recoge la Constitución española y las leyes europeas, que se remiten a las leyes nacionales para ejercitarlo. Hasta ahí, la parte teórica. La práctica demuestra en distintas sentencias que los jueces son favorables a reconocer este derecho.

Una sentencia del Tribunal Supremo del 23 de abril de 2005 reconocía a un farmacéutico andaluz su derecho a actuar en conciencia y admitía que pudiera no dispensar medicamentos que iban en contra de sus principios, a pesar de existir un norma obligatoria de la Junta de Andalucía. El demandante se oponía a vender preservativos y anticonceptivos femeninos.

El Tribunal Constitucional también se ha pronunciado en diversas ocasiones sobre la objeción. Sobre la obligatoriedad del servicio militar hay diversos escritos en los que se admitieron los derechos del objetor, como la sentencia 15/1982 en la que se «reconoce el derecho del recurrente a que se aplace su incorporación a filas hasta que se dicta la ley que permita la aplicabilidad y eficacia del derecho a la objeción de conciencia por él alegada.

La Asociación Profesional de la Magistratura se manifestó sobre la objeción a Ciudadanía y dijo que «es un derecho constitucional» y especificó que pueden acogerse a él también los menores de edad.

Por su parte, el Tribunal de Derechos Humanos de Europa ha reconocido también el derecho a objetar en casos muy parecidos a los que se pueden plantear desde España con Educación para la Ciudadanía. Una sentencia del 7 de diciembre de 1976, en la que unos padres daneses pedían que se les reconociera el derecho a dar una educación sexual propia a sus hijos, fuera de la escuela, reconocía que «se prohíbe al Estado perseguir una finalidad de adoctrinamiento que pueda ser considerada como no respetuosa de las convicciones religiosas y filosóficas de los padres. Aquí se encuentra el límite que no debe ser sobrepasado».

Ambos ministros se reunieron ayer para hablar de la situación de la educación. España y Rumanía, junto a parte de Bélgica, son los dos únicos países europeos en los que Ciudadanía es materia obligatoria e independiente desde Primaria.

Publicado en La Razón


Lunes 16 de Julio de 2007

En la evaluación de Educación para la Ciudadanía se van a valorar actitudes, no conocimientos

13:06 h | Libros,Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

 

José Luis Bazán (Profesionales por la Ética): “ En la evaluación de Educación para la Ciudadanía se van a valorar actitudes, no conocimientos”
 
Uno de los puntos más conflictivos de la asignatura, a juicio de sus opositores, es el de la forma de evaluar. “No se va a hacer un examen de conocimientos, se va a evaluar la actitud”, denuncia José Luis Bazán de Profesionales para la Ética. Es decir, “no se trata de aprender una serie de textos, se trata de demostrar que se llevan a la práctica”, explican las asociaciones opositoras.

LA RAZÓN, J.B.- Son varios los artículos publicados en el BOE que hacen referencia expresa a la exigencia de llevar a la práctica los conocimientos. El currículum de Primaria, en su artículo 3 dice: “El aprendizaje de esta área va más allá de la adquisición de conocimientos, para centrarse en las prácticas escolares que estimulan el pensamiento crítico y la participación, que facilitan la asimilación de valores en los que se fundamenta la sociedad democrática, con objeto de formar futuros ciudadanos responsables. En este sentido, los planteamientos metodológicos deben ser atendidos con sumo cuidado porque serán decisivos a la hora de asegurar que el conocimiento de determinados principios y valores genere la adquisición de hábitos e influya en los comportamientos”.

En otro párrafo sobre los criterios de evaluación habla de “valorar si el alumno o la alumna manifiesta en sus comportamientos cotidianos un conocimiento de sus características propias y si ejerce una autorregulación de sus emociones y sentimientos”. “Asimismo se valorará si en las relaciones personales, con sus iguales y con los demás, asume y practica las normas de convivencia, el diálogo y respeto a las demás personas”. En el punto 5 se recoge expresamente que se deben “reconocer y rechazar situaciones de discriminación” y se incluyen las de género.
Intromisión intolerable

Para Bazán se trata de una intromisión intolerable. “¿Qué pasa cuando un menor rechace el matrimonio homosexual porque así se lo inculcan sus padres? ¿Cómo va a salvar las contradicciones entre lo que vive en su casa y lo que le dicen en el colegio?”. Incluso va un poco más allá y se pregunta si “¿se va a llamar intolerante a un niño y sus padres por rechazar la ética institucional”. A juicio del presidente de Profesionales para la Ética, Jaime Urcelay, “no se puede en ningún caso obligar a un niño, no sólo a aprender unos conocimientos, si no a que éstos los pongan en práctica”.

Hay más ejemplos en el BOE de esta actitud de vigilancia que se pide a los profesores en las escuelas. En el currículum de ESO se expresa en distintos artículos que no se debe rechazar ni discriminar por razones de creencias, orientación sexual, origen…
 
 HazteOir.org


Miércoles 11 de Julio de 2007

CONCAPA reclama el cheque escolar para garantizar la libertad de las familias

0:00 h | Libros,Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

La Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) reclama el cheque escolar para garantizar la libertad de las familias, frente a la posición contraria adoptada por el secretario general de FERE-CECA, Manuel de Castro. Éste, en sus últimas declaraciones realizadas al periódico ABC, muestra su animadversión respecto al cheque escolar alegando que “no mejora la libertad de elegir centro ni subsana las carencias del concierto”. Sin embargo, como indica CONCAPA, la realidad es que a través de este método de pago los padres se convierten en los verdaderos portadores y electores de la educación para sus hijos, colocando al estado y a los colegios en una posición secundaria- como debe ser- y no adoctrinadora como está ocurriendo con la Educación para la Ciudadanía (EpC). Por otra parte, CONCAPA se congratula del apoyo de la nueva consejera de Educación de la Comunidad de Madrid a las familias que decidan ejercer su derecho constitucional a la libertad de enseñanza, objetando a algunos contenidos de la asignatura de EpC por considerarlos contrarios a sus criterios o convicciones religiosas o morales.

REDACCIÓN HO.- Respeto a la defensa del cheque escolar, CONCAPA afirma que “implica, además, una mejora de la calidad de enseñanza, por la necesidad de los centros de ofertarse, lo cual conlleva una mayor atención a las demandas formuladas por los padres y en definitiva la potestad y la libertad de estos a la hora de educar a sus hijos”, añade CONCAPA en un comunicado.
 
Manuel de Castro, insta a los padres de los colegios católicos que no estén de acuerdo con que se imparta la asignatura de EpC, que saquen a sus hijos de los colegios. “Esta afirmación parece estar realizada bajo la absoluta convicción de que el derecho a decidir quién estudia en el colegio y quién no, es de los centros, siendo esto completamente falso, puesto que el dinero que reciben los centros a través de los conciertos, va dirigido a las familias y se nutre de los impuestos que pagan estas y no los centros”, defiende el colectivo.

“En democracia resulta intolerable la arrogancia y la prepotencia por parte de cualquier centro de decidir cual debe ser la ideología concreta de las familias, salvo que se pretenda manejarlas en beneficio de intereses ajenos a la libertad y la calidad de enseñanza”, añade la Confederación.

CONCAPA concluye solicitando a todos los directores de centros, así como a los claustros de colegios sostenidos con fondos públicos, que defiendan la libertad de enseñanza de las familias y las apoyen, “en lugar de poner trabas al ejercicio del derecho constitucional de objeción de conciencia o de cualquier otra forma legítima de oposición a esta asignatura”.

Objeción de conciencia frente a EpC

Doña Lucía Figar, en línea con lo manifestado ya por Esperanza Aguirre ha ofrecido a las familias que objeten, la posibilidad de sustituir esta asignatura por diversas actividades cívicas de voluntariado, respetando de esta forma la petición solicitada por los objetores de cursar una actividad alternativa.

A este reespecto, CONCAPA felicita a la nueva consejera de Educación por atender las demandas de las familias en lugar de imponer una asignatura adoctrinadora según los parámetros planteados por el gobierno, en un reconocimiento al que se suma HazteOir.org.

Asimismo, CONCAPA solicita de este gobierno que reconsidere su postura totalitaria, intransigente e incluso amenazadora con los objetores, suspenda la ejecución de esta asignatura y proceda a la apertura de un amplio debate social que permita definir de manera consensuada cuales deben ser sus contenidos, otorgándole un carácter voluntario
fuente HazteOir.org


Martes 10 de Julio de 2007

Respuesta a Zapatero: diez razones por las que EpC sí adoctrina a los escolares

18:34 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

En el último Debate sobre el estado de la Nación, el presidente del Gobierno ha retado al jefe de la oposición a que “coja un libro de texto de Educación para la Ciudadanía –por ejemplo, el de SM– y diga en qué está Usted en contra o qué hay de adoctrinamiento” en la nueva asignatura. LIBERTAD DIGITAL recoge el guante e identifica diez ideas concretas del libro de José Antonio Marina que conculcan la libertad educativa y de conciencia reconocidas por la Constitución española.

LD (Víctor Gago) El pasado 3 de julio, desde la Tribuna del Congreso, el presidente enarboló un ejemplar del libro de texto de Educación para la Ciudadanía (EpC) de SM, escrito por José Antonio Marina. La asignatura empezará a impartirse en septiembre en segundo o tercero de la ESO –según comunidades autónomas–, y desde ahí, se extenderá a Primaria y a Bachillerato, impregnando ocho años de la formación de niños y adolescentes, entre los 10 y los 18. José Luis Rodríguez Zapatero prometió entregar su exclusivo ejemplar del libro de Marina –aún no está a la venta, según ha podido comprobar LIBERTAD DIGITAL, consultando en tres establecimientos especializados de Madrid– al final del Debate sobre el estado de la Nación a Mariano Rajoy, al que retó a leerlo e indicar en qué adoctrina o recorta la libertad de las familias.
 
“Es inaceptable, una mentira intolerable”, espetó exactamente Zapatero. “Y si Usted no sube aquí, se habrá demostrado claramente que todos son infundios, insidias y visiones apocalípticas”, desafió a su oponente.
 
LD recoge el guante lanzado por el presidente –casi una semana después, el PP no lo ha hecho aún– e identifica diez ideas del libro de José Antonio Marina, moldeadas por el decreto de contenidos y objetivos de la asignatura aprobado en diciembre de 2006 por el Gobierno, que chocan frontalmente con la libertad educativa y de conciencia consagradas por la Constitución Española.
 
Los excesos de la obra de Marina pueden servir de referencia a las familias del contenido y el enfoque ideológico concreto de la nueva materia, ya que se trata –según la promoción que del libro hacen SM, su autor y hasta el Ministerio de Educación–, de la versión más moderada de los manuales que se aplicarán en las aulas, frente a las aproximaciones más doctrinarias de editores como Octaedro, Akal, Laberinto o Santillana.
 
 
1)      Programando el “Gran Proyecto Ético”
 
José Antonio Marina no oculta lo ambicioso de su experimento con las mentes de los escolares. Su libro pretende inculcarles el “Gran Proyecto Ético”, basado en “las características y necesidades de los seres humanos”.
 
“La idea matriz” del manual es que “estamos intentando realizar el Gran Proyecto Humano –que permita a todos los seres humanos alcanzar cinco bienes: los bienes materiales imprescindibles, la libertad, la igualdad, la seguridad y la paz–”, apunta el autor de EpC para SM.
 
Marina da por hecho que es posible determinar las “características y necesidades” o “los bienes materiales imprescindibles” de una persona y construir, a partir de estas necesidades previamente determinadas por el pedagogo –por delegación del Estado–, un sistema universal de valores que siempre tendrá la última palabra en los “conflictos” entre valores subalternos, como los transmitidos por la familia.
 
Una de las “necesidades” de los niños –aunque ellos no lo sepan, ni sus padres– es “determinar su personalidad”, avisa Marina a las familias que recibirán el nuevo programa de formación en valores desde el próximo curso.
 
Marina anuncia que su libro de texto forjará un nuevo molde de “identidades múltiples” o “concéntricas”, en el que se enseñará al niño que “tiene que elaborar varias identidades: la identidad de género, la identidad religiosa o ideológica, la identidad nacional, la identidad humana, es decir, el sentimiento de pertenencia a la humanidad”.
 
No hay nada nuevo en esta visión, que ya fue formulada por Marx en el núcleo de su programa político colectivista: “A cada uno según su necesidad, de cada uno según su capacidad”.
 
En otro momento de la exposición de intenciones de su manual, Marina admite que “me dan de vez en cuando ataques de megalomanía educativa que debo controlar”, aunque no cree “exagerar” cuando atribuye a la nueva asignatura –en línea con lo manifestado este domingo por la ministra de Educación– el poder de mejorar “no sólo nuestra convivencia, sino el sistema educativo entero”.
 
2)      Un individuo al servicio del “Gran Proyecto Humano”
 
Que EpC es un experimento pedagógico que sobrepasa la simple instrucción en preceptos constitucionales lo demuestra la declaración de Marina sobre el impacto que se persigue en la mente de los niños:
 
“Del individuo al Gran Proyecto Humano” y “Del Gran Proyecto Humano al individuo” resumen los dos recorridos del programa doctrinario, según los define el propio autor del manual de SM.
 
“Se estudia cómo ese Gran Proyecto abre el campo de juego de las expectativas privadas de felicidad. Indica los modos de identidad nacional, religiosa, o de género que son compatibles con el Gran Proyecto Ético. En ese sentido no puede negar ninguna de ellas –ni religión, ni patriotismos, ni modelos de género–, sino solamente indicar los que resultan imposibles o difíciles de compaginar con el mundo de la dignidad y de los derechos que queremos construir”.
 
De nuevo, el pedagogo habla por boca de ganso del Estado, que se reserva el derecho a decidir qué valores y qué “identidades” son compatibles con el “Gran Proyecto” que se está programando cuidadosamente en la mente de los jóvenes.
 
¿El aborto? ¿La eutanasia? ¿El diálogo con terroristas? ¿La poligamia? ¿La familia abierta? ¿La libertad de consumir? ¿La propiedad privada? Todo encaja, o no, en el “Gran Proyecto” según lo que dictamine el Estado en cada momento.
 
El “Gran Proyecto” determina las necesidades del individuo y éste se pone al servicio del “Gran Proyecto”, que no es otro que lo que indica el Estado.
 
3)      El Estado como formador moral
 
Marina insiste en que el Estado, a través del currículo educativo, debe suplantar a las familias cuando éstas no transmiten de manera “eficaz” valores a los hijos.
 
“¿Tienen razón los padres que reclaman su derecho a educar moralmente a sus hijos? Sin duda. Y si todos los hicieran con una maravillosa eficacia, la escuela podría dedicarse a otra cosa”, afirma Marina en la exposición de los principios que le han guiado en la escritura del manual de texto de SM.
 
El pedagogo asigna al Estado un papel típicamente despótico: decidir cuándo son, o no eficaces las familias al transmitir valores y sustituirlas para impartir su propia moral de Estado.
 
En segundo lugar, atribuye a la escuela un papel de formador moral de la juventud, una filosofía pedagógica que choca con la tradición liberal en la que la escuela instruye en conocimientos y respeta el libre albedrío de las familias para formar en valores a sus hijos.
 
Al respecto, escribe Jean-François Revel en La traición de los profes, uno de los capítulos de El conocimiento inútil:
 
“El profesor puede enseñar o adoctrinar. Cuando la enseñanza prima sobre el adoctrinamiento, la educación cumple su función principal, en el interés de los que la reciben y en el interés de la democracia bien entendida. En cambio, cuando es el adoctrinamiento el que se impone, se convierte en nefasta, abusa de la infancia y sustituye la cultura por impostura”
 
4)      “Un test de inteligencia del consumidor”
 
Uno de los capítulos del libro de José Antonio Marina está dedicado a la idea de “consumo responsable”. De nuevo, el pedagogo –al servicio del Estado– va más allá de la descripción de conceptos y entra en elección de valores: “Consumo responsable”.
 
Al definirlo, Marina sostiene que “es posible hacer un test de inteligencia del consumidor. Es inteligente el que compra sólo lo que necesita y no algo innecesario porque está rebajado”.
 
Este simple enunciado contiene todo un programa ideológico. En primer lugar, ¿quién dice cuándo un consumidor compra por necesidad y cuándo lo hace por “vicio” –siguiendo la lógica de esta pedagogía, en la que todo lo que no sea necesidad en las decisiones de la gente es una desviación inmoral–? Por otra parte, ¿quién decide lo que cada persona necesita y aquello de lo que puede prescindir?
 
De nuevo, EpC tiene una respuesta infalible como la de un catecismo: el Estado.
 
5)      La globalización genera “profundas desigualdades”
 
¿Una asignatura neutral? El Gobierno insiste en que EpC se dedicará sólo a enseñar valores constitucionales y Derechos Humanos.
 
El presidente Rodríguez Zapatero, el pasado 3 de julio, durante el Debate sobre el estado de la Nación, dijo:
 
“No adoctrina, no obliga a asumir ningún criterio, no impone ninguna ortodoxia. Ya tuvimos bastantes décadas de ortodoxia”.
 
Sin embargo, basta un vistazo superficial a algunos de los capítulos del libro de José Antonio Marina citado por Rodríguez Zapatero como ejemplo de asepsia pedagógica, para darse cuenta de que contienen ideología concentrada.
 
Al hablar de la Globalización, por ejemplo, el manual de Marina –como el resto de libros de texto: se trata de un enfoque claramente prescrito en el decreto de contenidos mínimos aprobado por el Ministerio– hace suyo el consenso progresista sobre la injusta distribución de la riqueza causada por la globalización, en contra de todas las evidencias que indican su impacto en una significativa reducción de la pobreza.
 
Así define Marina la integración del mundo en el capitalismo:
 
“Es el proceso, fundamentalmente económico, que consiste en la creciente integración de las economías nacionales en un mercado mundial. Genera riqueza, pero también da lugar a profundas desigualdades”.
 
6)      Una religión de Estado
 
“Sin duda alguna”, apunta José Antonio Marina al exponer los principios de su manual, “las familias pueden educar a sus hijos en su religión y en su moral; pero el Estado debe encargarse de facilitar a todos nuestros jóvenes aquella educación que la sociedad considera necesaria para el desarrollo de los proyectos personales, la buena convivencia, la justa resolución de los problemas y el progreso económico”.
 
De nuevo, el Estado como prescriptor coactivo de lo que necesitan las personas. Basta con que el Estado diga lo que está bien y lo que está mal, para que las familias depongan su resistencia moral. Se trata de una obsesión del autor a lo largo de toda su obra y la base filosófica de su enfoque de la asignatura, “modélico” para Rodríguez Zapatero.
 
7)      El salario del alumno
 
Al definir el concepto de “escuela”, Marina indica en su manual del buen ciudadano:
 
“Los adultos van a trabajar, y los niños y los jóvenes también. La escuela es el lugar de trabajo de la gente joven. Estos últimos podrían replicar que no se les paga un sueldo, pero esto no es verdad. Todos los ciudadanos se comprometen a pagar a cada estudiante de enseñanza secundaria 4.000 euros al año. Lo que ocurre es que no se lo pagan en dinero sino en clases, profesores, libros”.
 
De nuevo, la idea de un Estado providencial capaz de dar “a cada uno su necesidad” y de esperar, a cambio, “de cada uno su capacidad”.
 
En este ideal de la escuela va implícita la legitimación del adoctrinamiento, esfuerzo este –el de la justificación– al que Marina dedica su mayor energía a lo largo de las páginas que dedica a explicar su pedagogía de la asignatura a profesores y padres. Quien paga, manda. Si el Estado paga, el estado decide qué valores se enseñan.
 
Por lo demás, la descripción de Marina es sutilmente manipuladora, lo que lo desacredita como el pedagogo neutral que promete ser y al que elogia Zapatero:
 
“Todos los ciudadanos se comprometen a pagar a cada estudiante…” ¿Seguro? ¿Se trata de un compromiso, es decir, de un contrato voluntariamente contraído, o de una vulgar coacción del Estado para recaudar impuestos? ¿Se les ha preguntado a los padres si preferiría disponer de sus recursos para educar libremente a sus hijos, en el colegio que eligieran, en vez de ese compromiso forzoso por el que el Estado, además de recaudar, se otorga a sí mismo el derecho de adoctrinar en valores?
 
No hay una sola línea neutral en el proyecto educativo del Gobierno socialista y, en consecuencia, tampoco puede neutralidad en los manuales que resultan de sus decretos, como el de José Antonio Marina.
 
8)      Un mundo feliz
 
Para que el individuo sea feliz, la sociedad debe serlo antes que él, dicta Marina.
 
Concretamente, dice el autor del manual de EpC para la editorial católica SM:
 
“Todo lo que hacemos, lo hacemos para ser felices. La felicidad personal es un estado de satisfacción personal y de plenitud en el que podemos desarrollar nuestro proyecto de vida”.
 
“Para conseguirla” –continúa– “necesitamos vivir en un ambiente que no lo impida y, a ser posible, que la facilite. Necesitamos que la sociedad sea feliz”.
 
La primacía de la sociedad sobre el individuo y del Estado sobre la familia es una constante a lo largo de toda la obra. El programa educativo socialista no concibe la plenitud de la persona sin la aquiescencia de la sociedad y sin el marco ético –ese “Gran Proyecto” del que habla Marina– impuesto por el Estado.
 
Siguiendo la lógica del pensamiento de Marina, ¿Cómo se mide el estado de felicidad de una sociedad? ¿Debe ser feliz, por ejemplo, un disidente viviendo en la feliz sociedad nacionalista vasca? ¿Puede aspirar a la felicidad un padre que no puede escolarizar a su hija en castellano en una pletórica sociedad catalanista?
 
 
9)      El “buen ciudadano”
 
José Antonio Marina sostiene en su libro la idea de que “el buen ciudadano es el que piensa bien, tiene los sentimientos adecuados y obra rectamente”.
 
Obsérvese la intromisión del pedagogo en la esfera del pensamiento. Al “buen ciudadano” no sólo hay que juzgarle por lo que haga –jurisdicción del Derecho y, por lo tanto, sobrante en un programa educativo–, sino por cómo piense y por lo que sienta –jurisdicción del Estado, para el pedagogo citado por Zapatero en el Congreso–.
 
10)  ¿Alguna objeción?
 
“La Constitución española –que es una constitución laica–”, indica Marina, “incluye un sistema de valores éticos fundamentales que son, fundamentalmente (sic), los derechos humanos. Y estos son el criterio básicos para determinar los contenidos de la EpC. ¿Hay algún padre que tenga inconveniente en que sus hijos reciban esta enseñanza?”
 
Un inconveniente no menor a lo que ofrece Marina puede ser la mentira.
 
Porque ni el decreto de contenidos de EpC ni el manual del pedagogo predilecto de Zapatero son lo que el autor de SM y el Gobierno dicen que son.
 
Ni la asignatura se limita a transmitir preceptos constitucionales, ni es un simple recitativo de la Declaración de los Derechos Humanos, tareas para las que no se necesitaría crear una asignatura específica.
 
Como se ha demostrado –recogiendo el guante del reto lanzado por Rodríguez Zapatero a Mariano Rajoy durante el reciente debate sobre el estado de la Nación–,  EpC encierra un calculado proyecto para adoctrinar a toda una generación en la ideología socialista.
 
Se comprende que la ministra haya dado a la asignatura la misma importancia que a las Matemáticas o las Humanidades.
 
¿Alguna objeción?

Fuente: Libertad Digital


Sábado 7 de Julio de 2007

Ataque a la sede CECE

22:02 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados
 

HO y CONCAPA se solidarizan con CECE y denuncian el silencio de la Administración sobre los ataques sufridos en su sede: ¿es esto Educación para la Ciudadanía?
 
 
HazteOir.org se suma a la denuncia formulada por la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) ante el ataque sufrido este jueves por la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) en su sede, en una  clara expresión de censura llevada a cabo por un grupo de jóvenes ácratas, mostrando su aversión por una educación distinta a la laica y revelando, de este modo, los posibles frutos de una educación tan vacía en valores como la tan comentada Educación para la Ciudadanía. Lo cual choca claramente con las declaraciones realizadas por Zapatero en el debate de la nación, en el que mostraba esta asignatura con el propósito de “enseñar libertad”. ¿Es esto Educación para la Ciudadanía?
REDACCIÓN HO.- CONCAPA, a través de una nota de prensa a cuyo contenido se adhiere HazteOir.org, muestra su total solidaridad y apoyo con esta CECE, que siempre se ha destacado por su incondicional apoyo a las familias en defensa de la libertad de enseñanza con un encomiable sentido democrático, como muestra su oposición a la LOE y a la imposición de la asignatura de EpC junto a una treintena de colectivos cívicos.

Como indica CONCAPA. “Estos hechos evidencian la actual situación de falta de libertad y de ataque a aquellos valores esencialmente democráticos como la libertad de opinión, expresión y pensamiento. Muestran también los contravalores que se pretenden inculcar en nuestro jóvenes alejados de un sentido moral y cabal de ciudadanos, que reducen todo argumento al insulto, la ofensa y la amenaza. Estas actuaciones son más propias de regímenes autoritarios donde se incita a los afines a combatir de estas formas las opiniones contrarias”.

¿Es esta la educación de Zapatero?

Por ello, resulta inaudito que en pleno siglo XXI existan grupos que recurren a la violencia, la extorsión y la coacción para imponer sus puntos de vista a toda la sociedad. Sin embargo, tan responsables como los integrantes de estos grupos violentos, resultan aquellos políticos que, empeñados en decirnos a los ciudadanos quiénes son buenos y malos, los azuzan, desde la inconsciencia, señalando con el dedo a todos los que, en uso de su derecho a la libertad ideológica y de pensamiento y comprometidos con la defensa de las libertades constitucionales, discrepan de las mayorías políticas y sus planteamientos. ¿Es esta la Educación para la Ciudadanía que quiere Zapatero?

CONCAPA, en una exigencia a la que se suma nuestra plataforma, demanda de las autoridades una rápida, eficaz y ejemplar respuesta que condene a los autores de estos hechos delictivos de modo que los ciudadanos podemos tener una seguridad absoluta en el Estado de Derecho y, podamos defender nuestras ideas con libertad y en paz. La impunidad de los mismos supondría la complicidad del gobierno.
 
 


«Educación para la ciudadanía es laicismo beligerante»

9:35 h | Libros,Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

El historiador don Ricardo de la Cierva habla para Alfa y Omega

ZP: tres años de gobierno masónico es el título del libro que recientemente acaba de presentar el historiador don Ricardo de la Cierva. En él, recoge un compendio de artículos publicados en estos tres últimos años, que tocan diferentes aspectos polémicos del Gobierno socialista. En esta entrevista, habla sobre la Educación para la ciudadanía, y ofrece reveladores datos que la vinculan directamente a la masonería

 «La intensidad y la problemática de la Educación para la ciudadanía es una verdadera marea, y no ha aparecido de manera casual: es una marea programada por el conjunto de dos frentes: la Internacional Socialista y la Masonería». De esta manera tan clara se expresa el historiador don Ricardo de la Cierva, que acaba de presentar, hace tan sólo unos días, su último libro: ZP: tres años de gobierno masónico.
En este libro, don Ricardo de la Cierva recoge una selección de artículos publicados en la revista Época, elaborados durante los tres primeros años del Gobierno socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Hablando para Alfa y Omega, el historiador hace un repaso por los aspectos fundamentales que han definido estos tres años de Gobierno socialista, y se detiene especialmente en la Educación para la ciudadanía.
Mucho más que una simple asignatura, es todo un plan perfectamente marcado para introducir en el subconsciente colectivo una mentalidad masónica, radicalmente laicista. «No es ninguna manía, la mía -afirma el historiador-, la de ver a la masonería en todas partes. Es que está en todas partes».

Para explicarlo, don Ricardo de la Cierva se retrotrae hasta la época de la Segunda República española: «Al comenzar la República, don Rodolfo Llopis fue nombrado Director General de Enseñanzas Primarias. Se daba la casualidad de que era grado 33 de la Masonería, y de la ejecutiva del Partido Socialista. Este señor se dedicó a formar a toda una generación de maestros para que llevaran a la escuela el ideal masónico que tenía el partido socialista. El propio Rodolfo Llopis tenía un lema que se convirtió en un libro, cuyo título era Apoderarse del alma de los niños. Esta idea la lanzó muy admirado y muy contento tras un viaje que hizo a la Unión Soviética, allá por el comienzo de los años treinta. Pues esto es lo que pretende la Educación para la ciudadanía, a través de su propio vehículo: la asociación CIVES, una asociación masónica que ha formado a los 600 primeros profesores para la Educación para la ciudadanía, que ya están preparados para irrumpir en las aulas de todos los colegios. Y es que el señor Rodríguez Zapatero ha dicho claramente que pretende restaurar los valores de la Segunda República».

No se trata de una iniciativa particularmente española. Para don Ricardo de la Cierva, «éste es un objetivo que la Masonería desea para toda Europa, como ha demostrado hasta hace bien poco Jacques Mitterrand, primo del ex-Presidente francés, durante muchos años Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, y a la vez grado 33 de la Masonería y alto directivo del Partido Socialista francés, que tenía las ideas muy claras: Hay que llevar el ideal masónico a la sociedad francesa, española, europea en general».

¿Por qué el título del libro?

«Califico a este Gobierno de masónico -explica el historiador- porque el Presidente es masón, porque hay media docena de ministros y ministras miembros de la masonería, más o menos el mismo número que había al empezar la República. De hecho, es una imitación consciente de la República. Ser masón, hoy, en España, no es delito. Sólo quiero tratar este tema desde el punto de vista político y educativo».
 Y, enfocado desde esos ámbitos, don Ricardo de la Cierva quiere dejar claro que el laicismo agresivo que se está propugnando desde el actual Gobierno socialista, recuerda el laicismo agresivo que la Iglesia católica denunció en 1931: «Un laicismo agresivo que se traducía en la imposición violenta a todo el pueblo español, que en su mayoría es católico, de rasgos como éste de la Educación para la ciudadanía, cuyo programa lo puede encontrar cualquier persona en Internet. Se trata de una asignatura laicista beligerante, obligatoria, cuyos textos no son libres porque tienen que ser aprobados primeramente por el Ministerio de Educación». Y en estos textos se incluye la doctrina masónica. La esencia histórica de la masonería es arrancar de la conciencia de todo el pueblo cristiano la idea de la Iglesia, pues la Masonería es esencialmente anticristiana. De hecho, hay un porcentaje importante de satanismo en la Masonería. Eso sí, se puede estar en la masonería y no cultivar el satanismo, pues la masonería es muy libre y muy democrática, pero si uno profundiza, se encuentra satanismo por todas partes».

A. Llamas Palacios


Miércoles 4 de Julio de 2007

3.700 madres se ofrecen a explicar a Zapatero sus motivos para oponerse a Educación para la Ciudadanía

20:37 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

 

 

Las referencias a la asignatura Educación para la Ciudadanía realizadas por el presidente de Gobierno durante el Debate sobre el Estado de la Nación han provocado la inmediata reacción de las madres que han presentado objeción de conciencia para que sus hijos no cursen esta asignatura. 3.700 madres se muestran dispuestas a explicarle a Zapatero sus razones para objetar ante la nueva asignatura.

REDACCIÓN HO.-

Según Victoria Llopis, una de las madres que ha objetado, “es evidente que Rodríguez Zapatero desconoce los motivos por los que miles de familias nos oponemos a que nuestros hijos cursen la asignatura Educación para la Ciudadanía. Por ese motivo, en unos días le solicitaremos una entrevista para exponérselos personalmente, con los decretos de contenidos de la asignatura en la mano. Esta entrevista será una buena ocasión para demostrar su capacidad de diálogo y sensibilidad hacia los problemas de las mujeres”. Como afirma Llopis, hasta la fecha están confirmadas unas siete mil quinientas objeciones frente a la asignatura Educación para la Ciudadanía y la mitad de las objetoras son madres. “Lógicamente –añade-, no podremos asistir todas a la entrevista pero las mujeres que acudamos podemos llevarle un amplio dossier de testimonios y motivos firmados por miles de madres que solo quieren libertad para decidir la educación moral de sus hijos e hijas”.