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Lunes 25 de Junio de 2007

Una familia numerosa asturiana será de las primeras en alegar contra la nueva asignatura de Ciudadanía.

16:20 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | chequeescolar | Trackback
 

David, Juan, Pablo, Pedro y Ana no cursarán la asignatura de Educación para la Ciudadanía. La familia Delgado Santirso ha decidido formalizar la objeción de conciencia en Asturias para cinco de sus seis hijos. Abraham, el hermano mayor, de 19 años, no se verá afectado por razones de edad. “Espero que igual que yo educaré a mis hijos, a mí me eduquen mis padres y no el Gobierno”, afirma convencido David. A sus 16 años ha firmado personalmente la objeción de conciencia. Es uno de los primeros estudiantes de Asturias que lo hace.   

 

Sus padres Francisco y Conchi lo han hecho también por él y por sus cuatro hermanos. Razones? Conchi muestra las instancias de la objeción de conciencia mientras desgrana algunas de las causas fundamentales. Laicista, positivista y relativista. Son algunos de los adjetivos utilizados por esta madre para calificar esta materia que será obligatoria y evaluable a partir del año próximo de forma progresiva. Juan, que comenzará el año que viene Tercero de la ESO, será el primero de los hijos afectados. No acudirá a clases de Ciudadanía. “Es un ataque a la Iglesia Católica y nosotros somos católicos”, afirma Conchi.

 

La familia Delgado Santirso ha presentado ya los distintos formularios en los dos colegios donde estudian sus hijos. Los varones, en Los Robles; la pequeña Ana, en Peñamayor. Todos ellos posan encantados para las fotos. Ana, a sus 4 años, ajena a la polémica, devora una piruleta. “Para nosotros, en contra de lo que pretende la asignatura, lo legal no siempre es lo moral”, añade Conchi, y pone un ejemplo: “El aborto puede ser legal, nunca moral”. La razón de más peso, en palabras de esta madre de familia numerosa, es que “Educación para la Ciudadanía adoctrina las conciencias de nuestros hijos y despoja a los padres de su primer derecho, el de educar y formar a sus hijos”. “Mis hijos son mi tesoro. Como madre, no lo puedo consentir”, afirma. “Dónde estaba la ministrina o el Gobierno de turno cuando me pasaba noches sin dormir por educar a mis hijos. No eran ellos los que los sacaban adelante”, destaca esta madre.

 

La familia Delgado Santirso no lo ha tenido fácil. Vigilante de seguridad, él; ama de casa, ella, la educación ha sido parte fundamental de sus desvelos. Conchi parafrasea a Juan Pablo II: “Como la fe; la moral no se impone, se propone”. Conchi explica que en laicismo imperante, que define como nueva religión del Estado, los contenidos que pretende inculcar la nueva asignatura se están impartiendo ya como transversales. “Una niña de 8 años, amiga de la familia, dijo en su casa que era lesbiana y no iba a tener novio”, indica esta madre. “Se me rasgó el corazón”, añade. Conchi subraya que el comentario de esta pequeña se explica por la”apología de la homosexualidad” de una profesora del colegio público, que prefiere no citar, en el que esta niña cursa estudios. Conchi sabe a lo que se expone tras suscribir la objeción de conciencia hace apenas unos días. Agradece, eso sí, a los colegios de sus hijos el respeto mostrado hacia su opción. “Estoy tranquila. La Administración está amenazando, pero no puede amendrentarnos”, indica. “Pueden querer taparnos la boca, pero no acabar con nuestra libertad”, añade. No se sabe a ciencia cierta qué ocurrirá con quienes se nieguen a cursar esta materia. Tanto el ministerio como la consejería insisten, eso sí, en que no cabe la objeción. Las instancias que cubren las familias subrayan, sin embargo, que la asignatura implica una formación moral que es contraria a las convicciones de los padres. Las familias firmantes invocan el artículo 16 de la Constitución que reconoce el derecho a la objeción. Son muchas?

 

La Concapa afirma oficialmente que no tiene constancia de familias que hayan suscrito la objeción. El Foro de la Familia, sin embargo, facilita incluso los impresos. Una página web www.objetamos.com agiliza el trámite a las familias. Los Delgado Santirso no pertenecen al foro, pero sí simpatizan. “En Asturias hemos estado un poco dormidos; hay bastante ignorancia; ahora se empiezan a mover las cosas”, dice. David añade que varios compañeros están en ello. “No pienso tirar la toalla. Quiero que me respeten, quiero vivir de esta manera”, concluye su madre.

La voz de Asturias