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Miércoles 27 de Junio de 2007

El cardenal Cañizares advierte que “si la ley traspasa las competencias del Estado e impone una formación moral a los ciudadanos, adaptarla es colaborar a que eso continúe”

7:36 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias | chequeescolar | Trackback
El arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cardenal Antonio Cañizares, se mostró rotundo sobre la nueva asignatura que impondrá la LOE: “No a esa ‘Educación para la Ciudadanía’” que “no va a solucionar los problemas actuales sino que los va a agravar” 
En una conferencia sobre “Enseñanza religiosa y Educación para la Ciudadanía”, dentro del curso de verano sobre la citada asignatura organizado por la Fundación García-Morente y la Universidad CEU San Pablo, el cardenal Cañizares volvió a recordar que “un Estado libre no puede imponer obligatoriamente una formación de la conciencia moral de los alumnos” y que, al hacerlo, el Gobierno “traspasa sus propias competencias” porque sus contenidos, “tal y como están, no pueden ser impuestos a todos”.         

Aunque reconoció que la materia contiene algunos temas “buenos, convenientes y necesarios” como la Constitución, el papel de las instituciones, el trabajo, los sindicatos o la urbanidad, entre otros, también, introduce enseñanzas “morales laicas” que “deberían ser incluidas en una materia opcional alternativa a la formación religiosa”. “Legalmente no pueden ser admitidos”, agregó.

Otro caso distinto sería si la asignatura fuese opcional. Sobre este asunto, se refirió al artículo 27.3 de la Constitución española, donde se recoge al derecho que les asiste a los padres a elegir libremente la educación que quieren para sus hijos según sus propias convicciones morales y religiosas y señaló que “el Estado no puede vulnerar ese derecho”.

De igual manera, sostuvo que el Gobierno debería respetar lo que dice la Constitución y mientras no sea así “los padres, evidentemente, tienen derecho a hacer objeción de conciencia”, advirtió.

El cardenal Cañizares destacó que al igual que no se impone la enseñanza de la Religión y Moral católica, que escoge el ochenta por ciento de los padres, tampoco se debería obligar a los alumnos a estudiar “Educación para la Ciudadanía” que conlleva una “moral laica” y que, según los datos, sólo la elegirían el 20 por ciento restante. Por ello, insistió en que es necesario un cambio en los contenidos curriculares para que los aspectos morales queden a disposición de quienes quieran que sus hijos sean formados por valores relativistas.

Escuela, subsidiaria de la Familia

En su conferencia, en la que además hizo un repaso de la asignatura a través de algunos textos del Episcopado aprobados recientemente como el Documento de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española “La Ley Orgánica de Educación (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas” del pasado mes de febrero y la “Nueva Declaración sobre la Ley Orgánica de Educación y sus desarrollos: profesores de Religión y Ciudadanía”, destacó que “la escuela, en función subsidiaria de los padres, ha de atenerse con escrupuloso respeto a lo que esa institución entraña y no puede renuncia a su condición de ser legal”.

Respecto a cómo los centros educativos religiosos supuestamente podrían adaptar la asignatura a su ideario, señaló que “si la ley traspasa las competencias del Estado e impone una formación moral a los ciudadanos, adaptarla es colaborar a que eso continúe”. En esta misma línea, afirmó que intentar adecuar ‘Educación para la Ciudadanía’, tal y como está ahora mismo planteada, supondría “colaborar con el mal” y que, según la Ley, los colegios podrán “desarrollar y complementar” esta materia pero “no modificarla”.

Relativismo imperante

Por otra parte, el vicepresidente de la CEE apuntó al fracaso escolar como “una de las grandes preocupaciones” del sistema educativo pero afirmó que el fracaso más hondo no es el de la escolarización, ni el de los medios, sino el reto fundamental de educar a la persona, enseñar al hombre. Por ello, declaró que no debería faltar la respuesta a las grandes preguntas “insoslayables e ineludibles” sobre el hombre, su sentido, su destino, la Verdad última y el ser personal de cada uno. “Sin esto, -manifestó- no hay formación moral ni formación para la convivencia”.

A lo largo de su ponencia incidió en que “es necesario educar en la fe, en la familia y colaborando con ella” porque la Vida y la Familia “están en juego”. Sobre esta idea, aseguró que “no podemos ignorar las leyes contrarias al matrimonio y la familia con las que se socava lo más básico del hombre y de la sociedad, de su historia y su cultura”. “Es una contradicción que se vulnere y se degrade esta institución –aseveró- y no puede darse así en ‘Educación para la Ciudadanía’”. A su juicio es “un proyecto claro del Gobierno” en línea con “una concepción laicista de la vida, en la que los conceptos religiosos quedan relegados únicamente a la esfera de lo privado”.

El arzobispo de Toledo, también, aludió a lo que acontece en el mundo actual y recordó que se están aprobando leyes que permiten la investigación con células madre procedentes de embriones humanos, la ampliación de la eutanasia y el aborto… “En estos hechos hay una visión del hombre donde la Verdad se desvanece”, lamentó y comentó que “no se puede imponer una ideología de género y una moral donde la naturaleza humana no existe y el hombre decide sobre sí mismo”. A su entender, “hay un proyecto cultural cuyo fondo es erradicar las raíces cristianas” y alertó de que la quiebra moral y humana que padece la sociedad “es grave”.

Para el cardenal Cañizares, lo peor es no saber qué es lo moralmente bueno y qué moralmente malo. “Resulta muy grave el desplome del sentido de la vida, nada queda sobre lo que asentar la verdad del hombre”. “Los jóvenes –agregó- buscan un sentido para la vida, o que la vida tenga sentido, y la escuela no les ofrece esta solución. Se les ofrece un sucedáneo de una falsedad. Mientras no se den respuestas adecuadas a sus anhelos, no se habrá avanzado lo suficiente”.

A su entender, no concibe cómo la dimensión espiritual del hombre no entra en el debate político y denunció el relativismo imperante en España, caracterizado por asumir un horizonte en el que no hay nada por sí verdadero, porque no hay una verdad que nos preceda. Así, denunció que “existe una mentalidad escéptica, subjetivista, que niega la verdad y el acceder a ella”.

Religión en la LOE

El cardenal Cañizares insistió en “no caer en la trampa de considerar que la enseñanza religiosa es un asunto privado o de la Iglesia”. “La enseñanza de la religión católica en la escuela pública –añadió- es un bien precioso de toda la escuela española, un servicio a toda la sociedad, un bien cultural que constituye la premisa para la comprensión del patrimonio cultural y artístico de nuestro pueblo, además de ser una necesaria formación como persona”.

María Rosa de la Cierva, vicepresidenta de la Fundación-García Morente, destacó, al presentar el curso, que la nueva asignatura impuesta por el Ministerio de Educación como materia obligatoria para todos los centros y todos los alumnos tiene como objetivo “la formación de la conciencia moral de los alumnos” y se refirió a la citada Nueva Declaración de los obispos en la que la califican de “desafío”. “La gravedad de la situación –añaden- no permite posturas pasivas ni acomodaticias”.

También, subrayó la libertad de conciencia y de enseñanza, y aludió a la conferencia del arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, en la Academia de Ciencias Morales y Políticas: “Reflexiones para una valoración jurídica y ética de una nueva asignatura en el sistema escolar español”, donde el cardenal Rouco pone de manifiesto que “no se puede negar a los padres de familia y a los alumnos mayores de edad el recurso legítimo de la objeción de conciencia”. La presentación del cardenal Cañizares estuvo a cargo del Rector de la Universidad CEU San Pablo, Alberto Parejo Gamir.
    

     

Orientaciones morales sobre la “Educación para la Ciudananía”
Cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española – 27/06/2007