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Viernes 20 de Abril de 2007

La mala educación socialista

8:45 h | Artículos,Libros | Agn | Trackback

La última ocurrencia del Ministerio de Educación es flexibilizar el bachillerato, es decir, hacer todo lo posible para que los alumnos pasen de curso. La palabra flexibilizar es estupenda en las cuestiones económicas pero puede ser nefanda manejada por socialistas -que jamás han entendido su significado- y aplicada a la educación.

La nueva propuesta de Mercedes Cabrera consiste en que los alumnos que suspendan más de dos asignaturas del primer año de bachillerato, pero menos de la mitad, no tengan que repetir todo el curso; tendrán una alternativa original, una suerte de curso puente para seguir con las asignaturas pendientes y escoger algunas del segundo curso. Es decir, todo un lío.

Todo un lío ¿para qué? Pues para cagarla de nuevo, que es el santo y seña de los socialistas con la educación. No voy a entrar en las eventuales posibilidades del nuevo sistema -que podrían ser discutibles- sino en lo fundamental, que es el mensaje que transmite: habrá más facilidades. Y este mensaje me parece que es justo el contrario del que conviene a nuestros hijos.

El mensaje que conviene lanzar a nuestros hijos es que el mundo es más complejo que nunca, más duro que nunca, que la competencia es multipolar y que esto exige un esfuerzo adicional, un sacrificio extra si se quiere prosperar. También que sólo bajo presión, bajo un nivel máximo de exigencia afloran las enormes potencialidades escondidas en las personas, su capacidad para generar riqueza, valor añadido, servicio a los demás. Que sólo en estas condiciones podemos tener una cierta garantía de obtener el retorno correspondiente, desde el punto de vista de la satisfacción personal y de la cuenta corriente.

La principal función del Gobierno es generar expectativas. En relación con la educación, Zapatero ha sido un político perverso, insufrible. Lo primero que hizo cuando llegó el Gobierno fue cancelar la reforma educativa que había puesto en marcha el PP sin conocer sus frutos, pues no llevaba ni un año en vigor. Lo hizo por cuestiones ideológicas, porque, queridos amigos, en la educación es donde nos jugamos todo, pero sobre todo, de acuerdo con el esquema mental de Zapatero, los votos.

Ayer, el diaro El País, que, cómo no, defiende estos cambios -como cualquiera que provenga de Moncloa, para hacer honor al emblema de que es el diario independiente de la mañana y crítico con el poder- decía en un alarde de cinismo: cualquier reforma en la enseñanza supone una perturbación de un sistema que sólo es aceptable si madura y da resultado durante periodos de tiempo prolongados. ¡Hace falta valor!

O sea, sabemos en España, por experiencia, que la Logse ha sido desastrosa, que el sistema universitario ofrece unos resultados impresentables, pero los socialistas, erre que erre, impiden que se pruebe con la alternativa del PP -no vaya a ser que acierte-, y volvemos a las andadas con más experimentos progres bajo el emblema de la flexibilidad. ¡Realmente curioso!

Por Miguel Angel Belloso. Publicadon en www.expansion.com