jump to navigation

Miércoles 25 de Abril de 2007

Desbarajuste educativo

23:02 h | Libros,Noticias | Maria | Trackback

iwasakib1.jpgSi fuera cierto que algunos matrimonios se divorcian legalmente para obtener los puntos que hacen falta para entrar en un colegio concertado; si fuera cierto que algunas familias llegan a comprar un piso próximo al colegio concertado que les interesa, sólo para conseguir los puntos de acceso; si fuera cierto que algunas madres burguesas amañan contratos de «chachas» para poder poner a sus hijos en un centro concertado, y si fuera cierto que algunos padres renuncian a la custodia legal de sus hijos en favor de los abuelos que viven más cerca de un centro concertado, francamente no entiendo por qué no matriculan a sus hijos en un buen colegio privado, pues siempre será más barato que un divorcio, más barato que comprar un piso nuevo y más barato que pagar nóminas, seguridad social e IRPF todos los meses, por no hablar de lo caro que siempre resulta educar a un hijo en la trampa, la mentira y el engaño.
Sin embargo, lo que más me cuesta entender es la nula ambición educativa y profesional de ciertos centros concertados que se harían de oro si se convirtieran en privados, porque mercado, clientela y demanda nunca les faltarían. Pienso en algunos centros que se encuentran en zonas residenciales privilegiadas de la ciudad, y que sólo con los vecinos del entorno podrían autofinanciarse, por no hablar de las familias provenientes de toda el área metropolitana que estarían dispuestas a pagar una enseñanza de calidad que sólo podría existir en colegios cien por ciento privados.
No quiero dar a entender que los profesores de los colegios privados sean mejores que los de la escuela pública o concertada, porque sería una arbitrariedad. Sin embargo, sí quiero dejar claro que sólo en un centro privado se podrían entronizar el orden, la disciplina y el conocimiento, porque ya se encargarían los padres de que las malacrianzas de sus hijos no les hagan perder dinero. No obstante, para impedir que el costo de la buena enseñanza privada se dispare, bastaría con aplicar el «cheque» o «bono» escolar, un invento de los liberales americanos de Chicago que actualmente triunfa en más de un régimen socialdemócrata europeo.
Supongamos que el costo real de la enseñanza pública que nos corresponde por derecho, se plasma en unos «cheques» o «bonos» emitidos por la administración competente, de modo que por cada hijo en edad escolar las familias reciban un «bono» anual. Imaginemos que todos los centros públicos y privados estén obligados a admitir esos «cheques», de modo que para estudiar en los centros públicos sólo haría falta entregar los «bonos» que correspondan y para estudiar en los centros privados sólo haría falta pagar la diferencia resultante después de entregar el «cheque» escolar. No hay más misterio ni más complicación, pues siempre habrá familias que prefieran la enseñanza pública gratuita y familias que quieran pagar un plus para que sus hijos aprendan idiomas o simplemente estudien dentro de aulas donde reine el silencio y los maestros sean respetados.
El «cheque» escolar allanaría el camino de la privatización de los centros concertados, pues los colegios religiosos podrían impartir clases de religión católica sin someterse a la vigilancia del Estado Laico, con la tranquilidad de sentirse libres para consolidar unas reglas de juego más del gusto de su clientela particular. Por otro lado, el «bono» escolar fomentaría la competencia entre los propios centros públicos, pues para disfrutar de la preferencia de las familias tendrían que mejorar en disciplina, nivel académico y buena convivencia.
Estoy absolutamente convencido de que el futuro de los centros concertados pasa por la privatización, porque es una vergüenza que todos los años asistamos al desbarajuste de las reservas de plazas. Total, si una socialdemocracia escandinava puede sacar buen provecho del «cheque» escolar, ¿por qué no lo intentamos aquí en Andalucía?

Fernando Iwasaki

Publicado en ABC

1. José María Losada liniers Jueves 3 de Mayo de 2007 | 11:59 h

Tengo 52 años, he pasado 2 reválidas, un examen de acceso a la Universidad,
una licenciatura y cursos posgrado mientras trabajaba. Tengo un buen sueldo trabajando en una buena empresa con amplios beneficios sociales.
¿Por qué desde que tengo uso de razón (18 años aprox.) cada plan nuevo de estudios ha sido peor que el anterior?.
¿Por qué se puede pasar de curso sin darle un palo al agua? ¿Por qué se penaliza el esfuerzo, no exigiéndolo?

Porque a los poderes públicos les interesa ciudadanos sin capacidad de crítica y sin conocimientos básicos, fácilmente manipulables.

2. Jaimeba Sábado 5 de Mayo de 2007 | 9:56 h

Gracias por tu comentario José María.

Creo que estamos en una época donde se prima de una forma exageradísima el igualitarismo y como no todos podemos ser superbrillantes, la envidia hace que muchas veces se trate de igualar por abajo.