jump to navigation

Miércoles 17 de Enero de 2007

Dos asociaciones se oponen al “adoctrinamiento laicista” del Gobierno

0:17 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

Profam y Concapa exigen que los contenidos de Educación para la Ciudadanía sean “consensuados por los padres”

Dos asociaciones vinculadas a la familia denuncian la “intromisión ilegítima” por parte del Estado en el ámbito de la educación en valores de los alumnos, una función que corresponde únicamente a los padres, según publica ACIPRENSA.

El Foro Madrileño de la Familia (PROFAM) y la Confederación Nacional Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (CONCAPA) se oponen tajantemente al “adoctrinamiento laicista” que pretende imponer el Ejecutivo de Zapatero con la asignatura Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos.

A través de un comunicado, PROFAM anunció que estará “totalmente en contra de la asignatura sectaria y propagandística” que el gobierno socialista impondrá en España, “no sólo porque roza la inconstitucionalidad, sino porque es todo un símbolo de una política educativa intervencionista bajo pretexto de la modernidad y el pluralismo”.

Sin “autoridad legítima”
 
El Foro explicó que el Estado “no tiene autoridad legítima para adoctrinar ‘éticamente’ ni hacer proselitismo ideológico a los alumnos en los centros educativos, y menos de una forma obligatoria y contra la decisión de los padres”.

Asimismo, señaló que la polémica asignatura “debería ser opcional, como ha decidido el gobierno que sea la asignatura de religión”.

En coincidencia con la CONCAPA, el Foro señaló que el programa de esta materia “debería ser consensuado socialmente” y ser examinados sus contenidos “para evitar ‘deformar’ a los jóvenes con una intencionada visión de la realidad y de los dilemas éticos y morales que afectan a la humanidad”.

Finalmente, PROFAM indicó que “la objeción de conciencia de los padres y tutores en este asunto es legítima y debe ser salvaguardada, porque de lo contrario se conculcarán derechos fundamentales de la persona”.

“Con esta actuación progre, de imposición por parte del gobierno socialista de un sucedáneo laicista y rancio como es la asignatura de la Educación para la Ciudadanía no sólo no se arreglará nada, sino todo lo contrario, será una fuente más de conflicto y perturbación social”, concluyó el Foro.

El derecho de los padres

Por otra parte, el presidente de la CONCAPA, Luis Carbonel, reclamó al Ministerio de Educación que los contenidos de la polémica asignatura los deben “diseñar los padres para evitar que cada gobierno los estructure según su forma de entender los valores”.

Para Carbonel, los contenidos de esta asignatura de la Ley Orgánica de Educación (LOE) han de ser “consensuados por los padres” y deben incluir materias como la justicia y la honradez y desechar aquellas sobre las que no haya tal consenso.

Mientras los padres no ejerzan el derecho de educar a sus hijos en los valores que ellos decidan, aseguró el presidente de la CONCAPA, las enseñanzas de esta materia supondrán una “intromisión ilegítima” por parte del Estado.

Carbonel explicó que CONCAPA apoya el carácter voluntario de la nueva asignatura y que en ella se enseñen derechos y obligaciones “objetivos” contemplados en la Constitución y en los distintos tratados internacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Publicada en forumlbertas.com


Un problema de autoridad

0:06 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

DUELE tener que decirlo, pero la crisis de la enseñanza pública española se asemeja cada vez más a una tragedia. Ya no se trata únicamente de nuestro lugar en el mundo, de este 31 por ciento de alumnos que abandonan la escuela al término de la etapa obligatoria -lo que nos sitúa en el penúltimo puesto entre los Estados miembros de la Unión Europea-, o de este 34 por ciento de alumnos que ni siquiera terminan dicha etapa -lo que nos coloca los cuartos por la cola en la clasificación de los países desarrollados-. No, aun cuando tales guarismos son de vergüenza, de vergüenza patria, ya no se trata sólo de esto. Ahora, además, los centros docentes españoles se están convirtiendo a marchas forzadas en verdaderos campos de batalla. No pasa día sin que tengamos noticia de algún caso de violencia escolar o de sus secuelas. Y esa violencia, tal como prueban un par de estudios dados a conocer recientemente y realizados sobre bases muestrales exhaustivas, afecta tanto a alumnos como a profesores. Los datos producen escalofríos: por un lado, uno de cada cuatro alumnos españoles de edades comprendidas entre los 7 y los 17 años es víctima, en un grado mayor o menor, de algún acto violento, ya físico, ya psicológico; por otro, un 13 por ciento de nuestros profesores reconoce haber sido agredido alguna vez, y un 3 por ciento asegura que lo es a diario.

Por supuesto, ante semejantes porcentajes, ni siquiera los más tercos valedores de las reformas educativas inspiradas por el pedagogismo moderno se atreven ya a negar que la enseñanza en España necesite de algún tipo de revulsivo. El problema consiste en saber cuál. Porque esos mismos valedores, aparte de minimizar la magnitud del desastre, suelen echar la culpa del aumento de la violencia escolar a la falta de mediadores y de planes de convivencia, cuando no a la desestructuración de las familias. Y se quedan tan panchos. A ninguno se le ocurre pensar, pongamos por caso, que el problema pueda ser el sistema que ellos mismos han implantado. A los docentes, sí. A ellos sí les ha pasado por la cabeza tal posibilidad. Otra cosa es que dispongan de medios para hacerse oír y de poder suficiente como para que su queja alcance a modificar, en lo sustancial, el modelo educativo vigente.

El único problema de la enseñanza en España, el que explica ese aumento de la violencia en las aulas, es la falta de autoridad. Sin autoridad, no hay educación posible. El pasado verano, en la última Tercera que escribió para este diario, Cándido daba ya las claves del drama que están viviendo hoy en día maestros y profesores, aunque no hablara propiamente de autoridad y sí de jerarquía, y aunque no aludiera a la enseñanza, sino a la progresiva desaparición de los tratamientos protocolarios. A su juicio, la jerarquía es absolutamente necesaria en una sociedad, entre otras razones porque, en contra de lo que muchos creen, la alternativa a la jerarquía no es la igualdad; es la tiranía, la fuerza bruta. Dicho de otro modo: quienes confían en que la abolición de la autoridad o de la jerarquía va a traer la igualdad a la tierra, están completamente confundidos; lo único que va a traer es más desigualdad, más violencia y más injusticia.

Pues bien, poco más o menos eso ha ocurrido en el mundo de la educación. En tres o cuatro lustros, hemos perdido la distancia. El igualitarismo se ha impuesto. Ya no hay niveles. El maestro y el profesor se han convertido en un compañero más, en un colega. Pero no sólo en la escuela se ha producido ese vuelco. También en casa, también en la familia. En muchos hogares son los propios padres quienes han inculcado a sus hijos ese odio a la jerarquía, esa veneración por el igualitarismo.

De ahí que a nadie deba sorprender que semejante igualación haya traído aparejada tanta violencia. Al profesor no se le agrede por ser el profesor. Se le agrede porque de vez en cuando trata de imponer una autoridad, una jerarquía, de las que carece.

Pero la autoridad también es tradición. A la persona mayor se la respeta, se la trata con deferencia, porque es depositaria de un conocimiento que los más jóvenes no tienen ni podrán tener nunca por sí solos. La edad es sinónima de conocimiento. Y, sobre todo, de posibilidad de transmitirlo, de enseñar. Ahora bien, este conocimiento no es sólo el que la persona mayor ha podido adquirir mediante la experiencia, sino también el que le ha sido dado en sus años mozos a través de la educación y de la enseñanza, y que es a su vez el fruto de muchos siglos de civilización. La relación entre padre e hijo, o entre maestro y alumno, se ha estructurado siempre a partir de este principio: la autoridad -el padre, el maestro- tiene algo que transmitir. Si no tuviera nada que transmitir, su figura difícilmente sería reconocida como autoridad. En realidad, cuando un chaval maltrata a su profesor, o cuando un hijo hace lo propio con su padre o con su madre, lo que está haciendo es negarle cualquier autoridad, proclamar que aquel adulto nada tiene que enseñarle.

Llegados aquí, bueno será preguntarse de dónde vienen nuestros males. A mi modo de ver, el germen cabe fecharlo, sin duda, en mayo de 1968, en el llamado «mayo francés». Fue allí donde se acuñó el antiautoritarismo. Pero los estragos causados por el nuevo modelo pedagógico en España, infinitamente superiores a los producidos en cualquier otro país vecino, sólo se explican si uno tiene en cuenta, a su vez, otro factor. Este factor es la vigencia del antifranquismo. O, lo que es lo mismo, la convicción de que el franquismo constituye la misma encarnación del mal y de que todo lo que provenga de aquel régimen, o lo recuerde siquiera, debe ser rechazado sin contemplaciones. No seré yo quien niegue, por supuesto, que una dictadura es la máxima expresión de la autoridad. Ahora bien, precisamente porque la autoridad, en una dictadura, es una autoridad cautiva -tan cautiva, al cabo, como la libertad-, tampoco seré yo quien confunda la autoridad que puede ejercerse en una democracia con la que ejerce una dictadura. Es decir, quien confunda la autoridad con el abuso de autoridad, con el autoritarismo. Gran parte de la izquierda de este país, surgida en primera instancia del antifranquismo, lo ha confundido siempre. Y en la medida en que la izquierda ha percibido en todo momento la enseñanza tradicional como una pura emanación del franquismo -ignorando, entre sus muchas ignorancias, cuánto debía esta enseñanza al pasado y, dentro de este pasado, al liberalismo de la Segunda República-, el modelo que esta enseñanza llevaba asociado no podía ser, para ella, sino un modelo autoritario, incompatible con la democracia. De ahí que nada más alcanzar el poder, en 1982, la izquierda sustituyera el viejo modelo por uno de nuevo cuño, basado en la igualdad. Pero no en la igualdad como punto de partida, sino en la igualdad como imperativo. Es decir, en su abuso, en el igualitarismo. Toda la reforma puesta en práctica por el Partido Socialista y concretada en la tristemente famosa Logse, descansa, en último término, en esa doble confusión -entre autoridad y autoritarismo, y entre igualdad e igualitarismo-, donde lo que ha prevalecido, como es notorio, han sido los ismos.

De ahí que no quede más remedio que darle la vuelta al calcetín. Hay que recuperar la autoridad. Hoy en día, se mire por donde se mire, al calcetín se le ven las costuras. Lo cual indica, sin lugar a dudas, que hace ya bastantes años que lo llevamos puesto del revés.

Xavier Pericay

Publicado en abc.es


CECE Andalucía pide moderación a CODAPA

0:03 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

Ante las declaraciones realizadas por la Confederación de Padres de Alumnos por la Escuela Pública ( CODAPA) por la intervención del Arzobispo de Granada en el 34 Congreso de CECE queremos hacer las siguientes consideraciones.

Ante todo, reivindicamos el derecho de cualquier ciudadano – y el Arzobispo lo es – para expresar libremente sus opiniones, sin que por ello se las tachen de absurdas, faltas de sentido, o que se le digan cosas como que piense antes de abrir la boca, insulto al raciocinio, etc, etc.

En el contexto que estamos tratando, sobre la asignatura de Educación para la ciudadanía, los dirigentes de las organizaciones educativas debemos dar ejemplo a los alumnos y las familias precisamente del primer derecho democrático: el respeto a las personas y sus ideas, aunque piensen de manera diferente a nosotros.

Tan respetable es la posición de la CODAPA, la religión fuera de la escuela y  que las familias no puedan pedir enseñanza religiosa para sus hijos, etc, como las opiniones contrarias, entre las que se encuentra la de CECE, y que defendemos dentro de los márgenes que nos permite la ley.

Por otra parte, sorprende unas declaraciones de CODAPA tan contundentes sin haber estado presentes en la intervención del señor Arzobispo. Los que sí estábamos allí, y escuchamos su intervención completa, podemos decir que estuvo en todo momento dentro del   más estricto respeto a la legalidad, rotundo y claro en su postura de defensa de los derechos de las familias, los únicos que allí defendió.

Opiniones que estamos viendo estos días refrendadas por la Conferencia Episcopal Española, por otras muchas organizaciones del sector educativo, que ha provocado hace unos días una manifestación multitudinaria de estudiantes en Madrid y que está siendo objeto de un serio debate en la comunidad educativa.

Para este debate, sean bienvenidas todas las opiniones y pedimos que sean contestadas en el mismo sentido; con respeto, con razones que aporten nuevas ideas, sin descalificaciones personales y   sin desviarse del tema de debate. 

Publicada en www.lospadreseligen.org


Martes 16 de Enero de 2007

Enseñar y nada más

8:14 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

El asentamiento de los nacionalismos periféricos en España y la negación de todo cuanto represente una identidad común han ido acompañados en Cataluña y en el País Vasco de un evidente recorte de derechos y libertades que sí se han mantenido allí donde ha persistido una idea nacional y liberal de España. La descentralización de las competencias educativas ha acabado con todo pluralismo que se interpusiera en los proyectos de “construcción nacional” en estas autonomías; se han recortado libertades educativas básicas amparándose en ese pluralismo que España debía reconocer como Estado pero que las naciones que pretenden construir se fundamentan en negar.

Las autonomías gobernadas por los nacionalistas han subordinado el aprendizaje a la transmisión de una cultura localista y un pasado falsificado que busca legitimar sus objetivos políticos presentes. La transferencia de las competencias de educación ha descentralizado no sólo la titularidad de los centros públicos, sino también la ordenación académica, la selección del profesorado, la capacidad de concertar discrecionalmente centros privados e incluso la inspección. Esta descentralización ha significado la vuelta, allí donde gobiernan los nacionalistas, al caciquismo que tanto combatieron los liberales del siglo XIX, desde la Constitución de Cádiz hasta la creación del Ministerio de Instrucción Pública.                                                                 

¿Y qué hace el Estado que tendría que garantizar el derecho a la educación en toda España? Imitar al nacionalismo, crear su propia construcción “ciudadana”. El PSOE ha tejido una auténtica ideología de Estado con la Educación para la Ciudadanía, una cursilada que además de excluir cualquier atisbo de pensamiento liberal en las aulas sustituye en los horarios aquella formación que pretendía transmitir la herencia cultural occidental (Ética, Filosofía, Religión). Y no mejorará ni la enseñanza ni el espíritu cívico de los alumnos dictando en clase alguna declaración de la mitificada ONU o algún artículo de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Ni siquiera servirá para que voten al PSOE: será una simple pérdida de tiempo que como mucho reafirmará a algunos en su ignorancia y en su rechazo al liberalismo, a España como nación o a Occidente como cultura.

Niños que nunca han estudiado economía tendrán que identificar “los factores económicos que provocan situaciones de discriminación, marginación e injusticia”. El PP lo retrasará unos cursos, pero lo importante es que sus autonomías incrementen la formación de los alumnos, por ejemplo en economía, para dificultar los objetivos propagandísticos (no sea que algún profesor decida hacer lo que dicta el currículum del PSOE). Alguien tiene que enseñar a los alumnos que pueden crecer las diferencias mientras se reduce la pobreza. Alguien tiene que decir que el dinero que invierte la UE en subvencionar su agricultura impidiendo que África comercie supera con creces el famoso 0,7% del PIB del que seguro que les hablarán en esa asignatura.

Hace falta una formación que, con datos, ayude a desactivar ese movimiento antiliberal de rechazo a Occidente, cuyo máximo exponente es la Alianza de Civilizaciones, es decir, la alianza de Zapatero con el primer ministro turco, del cual acabarán hablándoles en Ciudadanía a los alumnos. Por eso, la formación común que ha planteado el PP deberá incluir enseñanzas que compensen ese tipo de propaganda. Con todo, no nos vale con lo que haga la Derecha en sus autonomías. Tienen que comprometerse a armonizar algunos contenidos (geografía, historia) cuando lleguen al poder. Y hacerlo mientras el Estado aún tenga competencias para evitar la falsificación de la historia, la exclusión lingüística o el adoctrinamiento.

Álvaro Vermoet Hidalgo

Publicado en Libertad Digital


Lunes 15 de Enero de 2007

Padres de familia reclaman derecho a elaborar contenidos de Educación para la Ciudadanía

23:58 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

El Presidente de la Confederación Nacional Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonel, reclamó al Ministerio de Educación que los contenidos de la asignatura Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos que impondrá el Gobierno español los deben “diseñar los padres para evitar que cada gobierno los estructure según su forma de entender los valores”.

Para Carbonel, los contenidos de la controvertida asignatura de la Ley Orgánica de Educación (LOE) han de ser “consensuados por los padres” y deben incluir algunos como la justicia y la honradez y desechar aquellos sobre los que no haya tal consenso.

Mientras los padres no ejerzan el derecho de educar a sus hijos en los valores que ellos decidan, asegura Carbonel, las enseñanzas de esta materia supondrán una “intromisión ilegítima” por parte del Estado.

Por último, el Presidente explicó que CONCAPA apoya el carácter voluntario de la nueva asignatura y que en ella se enseñen derechos y obligaciones “objetivos” contemplados en la Constitución y en los distintos tratados internacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Publicada en aciprensa.com


Benedicto XVI y la enseñanza

17:34 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

bxvinino.jpg

 Así como el papa Wojtyla despertó a los esclavos del comunismo, el ejemplo del papa Ratzinger podría despertar a los adormecidos habitantes de la Turdetania. Pero antes los padres andaluces deberían reaccionar ante el sombrío horizonte de la LOE, y hacer de una vez causa común para salvaguardar a sus hijos de lo que reiteradamente el informe PISA describe como un sistema de enseñanza catastrófico.

LOS lectores de ABC han leído emocionados el librito autobiográfico de Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI. Es un documento realmente bien escrito, con la pureza de líneas y sobriedad de los clásicos latinos. Resultan gratísimas las estampas de sus años infantiles, que el nuevo pontífice inicia en un pequeño pueblo del sur de Alemania, Hufschlag, al que llegó con su familia en una de las incesantes mudanzas que les imponía el oficio del padre, un casi trashumante gendarme municipal. El pueblo de Hufschlag apenas tiene 4.000 habitantes, y en internet casi aparece sólo porque el nuevo papa vivió allí.

El niño Ratzinger, un colegial de familia modesta, alcanzó sin embargo en su edad adulta una radiante categoría intelectual que ya quisieran muchos progres. Este hijo de guardia municipal habla alemán, latín, español, italiano, inglés y francés; es doctor en Teología, pertenece a varias academias científicas de Europa y de remate en sus horas libres toca el piano mejor que muchos profesionales. Aquel niño se elevó a los altares de la Iglesia, pero de haber tomado otro camino habría llegado sin duda a la excelencia como científico, jurista o médico. Y todo merced a una enseñanza exigente y severa, que él recuerda con gratitud.

La lectura de ese libro, sencillo y transparente como un arroyo de su montañosa comarca natal, deja el espíritu agradecido y admirado por una persona que desde una familia humilde ha alcanzado la más alta magistratura de la Iglesia. Sería magnífico que, así como el anterior papa Juan Pablo II abrazó la causa de la libertad para los esclavos del comunismo, Benedicto XVI el Profesor acogiera la tarea de velar por aquellas sociedades donde la libertad de enseñanza sufre persecución a manos de quienes saben que un pueblo inculto es un pueblo sometido. Su pontificado renovaría para el siglo XXI la libertad de los individuos por encima del Estado, legado exclusivo del cristianismo para la Humanidad.

El mayor crimen que pueda sufrir un pueblo es verse mutilado en sus expectativas, en su búsqueda de la felicidad según la Constitución norteamericana de 1787. Todos los niños merecen una formación exigente que les inculque aplicación, estudio, tenacidad, disciplina, porque es el camino seguro al disfrute de las libertades y el verdadero antídoto contra las tiranías y demagogias. Hoy ya casi han desaparecido los herrumbrosos antros del comunismo, pero subsisten los marxismos con piel de cordero, sin ir más lejos el que padecemos en esta bendita Andalucía.

Así como el papa Wojtyla despertó a los esclavos del comunismo, el ejemplo del papa Ratzinger podría despertar a los adormecidos habitantes de la Turdetania. Pero antes los padres andaluces deberían reaccionar ante el sombrío horizonte de la LOE, y hacer de una vez causa común para salvaguardar a sus hijos de lo que reiteradamente el informe PISA describe como un sistema de enseñanza catastrófico.

Fernando Barón Esquivias

Publicado en abc.es

Lo que hacen los nazis


La educación, por el retrete

14:48 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

familia.jpg…Así pues, que la vía natural de promoción de los pobres, la educación, haya desaparecido de España no tiene importancia ninguna para nuestra izquierda al lado de los intereses de unos pocos privilegiados e ideólogos.

…/…

El reto, pues, no consiste sólo en mejorar la educación, sino en hacerlo de tal modo que los que vengan detrás no puedan estropearla de nuevo por la vía del ordeno y mando. Y la única manera de conseguirlo es devolver a la sociedad civil, a los padres, la capacidad de decisión.

Así pues, la mejor alternativa, apoyada además por la práctica totalidad de las distintas corrientes ideológicas de la derecha social, está en la implantación del cheque escolar, con el añadido de una mayor libertad en la elección de los métodos de enseñanza por parte de centros y profesores, y de exámenes que permitan a los padres saber cuáles son los mejores.

Lo peor del informe elaborado por la revista Magisterio no es lo que dice, sino lo que no dice. Porque para dictaminar la pérdida en la calidad de la enseñanza utiliza únicamente datos externos, los referidos al porcentaje de jóvenes que completan la enseñanza secundaria no obligatoria, cuántos se mantienen en el curso adecuado a su edad sin repetir, las tasas de escolarización de ese bachillerato optativo y el ingreso en la universidad. Medio en broma, medio en serio, sus autores hablan de Lôgse, con acento circunflejo, pues esa es la forma de las gráficas, que mejoran justo hasta la aprobación de la infame ley socialista de ignorancia, que no de educación, punto a partir del cual bajan. Pero lo peor del informe es que es capaz de dictaminar que ésta es la peor generación española en cuanto a educación se refiere sólo en base a esos datos, sin entrar siquiera a evaluar el bajo nivel de conocimientos con los que se puede aprobar y entrar en la universidad. La realidad, por tanto, es mucho, muchísimo más atroz.

Desgraciadamente, que sus leyes sean un desastre no supone incentivo alguno para cambiarlas, como no sea a peor. A la izquierda política sólo parece importarle la opinión de la secta pedagógica y la de los sindicatos “de clase”, que siempre vienen muy bien luego para hacer manifestaciones de loa al régimen. Así pues, que la vía natural de promoción de los pobres, la educación, haya desaparecido de España no tiene importancia ninguna para nuestra izquierda al lado de los intereses de unos pocos privilegiados e ideólogos.

Pero el PP, cuyas tímidas reformas jamás puestas en marcha denotan al menos algo de preocupación por el tema, tiene cierta responsabilidad en no haber hecho algo más para solucionar el desastre. Desgraciadamente, si algo puede aprenderse de los últimos años es que jamás podrá contar con el PSOE para un pacto de Estado sin que éste lo vaya a traicionar al llegar al poder, de modo que debería aprender algo de Zapatero: hay que procurar que las reformas que se hagan tengan difícil o imposible marcha atrás. El reto, pues, no consiste sólo en mejorar la educación, sino en hacerlo de tal modo que los que vengan detrás no puedan estropearla de nuevo por la vía del ordeno y mando. Y la única manera de conseguirlo es devolver a la sociedad civil, a los padres, la capacidad de decisión.

Así pues, la mejor alternativa, apoyada además por la práctica totalidad de las distintas corrientes ideológicas de la derecha social, está en la implantación del cheque escolar, con el añadido de una mayor libertad en la elección de los métodos de enseñanza por parte de centros y profesores, y de exámenes que permitan a los padres saber cuáles son los mejores. Un sistema así no sólo mejoraría la enseñanza por medio de la competencia, sino que resultaría muy difícil de desmontar sin arruinar la educación de demasiados niños, cuyos padres votan. Esperemos ver una alternativa de este tipo en el futuro programa electoral de los populares.

Publicada en Libertad Digital


Las familias numerosas temen una discriminación en la escuela

0:01 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados
 

La Federación Provincial de Padres de Alumnos (FAPA) de la enseñanza concertada y privada en Córdoba considera que el borrador del proyecto de decreto por el que se regulan los criterios de admisión de los alumnos en los centros públicos y privados concertados de Andalucía “discrimina” a las familias numerosas, ya que, según su responsable de comunicación, Miguel Serrano, se suprimen los puntos adicionales que se concedían a los escolares de familias numerosas.

Hasta el momento, por familia numerosa de categoría especial, de más de cinco hijos, se otorgaban 2 puntos y, a partir de los tres hijos, un punto. Si se acaba aprobando el decreto, a partir del próximo curso no se valorará esta situación en las familias, con lo cual Miguel Serrano cree que se está “perjudicando” a las mismas, cuando en otras comunidades autónomas –en su opinión– no ocurre esta situación.

En la nueva baremación, que podrá hacerse efectiva una vez que finalice el plazo de presentación de solicitudes de admisión para el curso 2007-2008, se primará la existencia de hermanos inscritos o matriculados en el centro, o de padres que trabajen en el mismo. A su vez, en los alumnos que acceden por primera vez a un puesto o que cambian de centro se valorará la proximidad del domicilio o del lugar del trabajo de alguno de sus padres o tutores legales, y también la renta anual de la unidad familiar, así como la concurrencia de discapacidad en el alumno o en alguno de sus padres y hermanos.

Serrano critica que sea prioritario el criterio de proximidad del domicilio, ya que “crea guetos, pues el niño rico podrá ir a los colegios del centro de Córdoba y el de menos nivel económico se escolarizará en los centros de los barrios”. A Serrano también le preocupa que los padres a la hora de solicitar la asignatura de Religión se tenga que realizar mediante una carta particular al propio director del centro educativo y no a través del impreso oficial de la matrícula. Si bien, adelantó que este tema está previsto que se debata en la comisión en la que participa la Consejería de Educación y un delegado de la Asamblea de Obispos del Sur.

Publicada en diariodecordoba.com


La educación para la ciudadanía y la LOE

0:00 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

Cuánto más sabemos de la ciudadanía, más miedo produce su implantación. Recientemente se ha publicado un borrador, y no estaría de más que, en lo tocante al menos a la EpC, fuera precisamente borrado y reescrito. La movilización de profesores (no sólo de filosofía sino de otras disciplinas) quedó en aguas de borrajas. Aunque se siga discutiendo en algunos foros de sus páginas, el Ministerio ya no recibe o si lo hace es con ideas fijas. La EpC está aquí. Y ha venido para quedarse. El pensamiento autónomo languidece: en realidad lleva languideciendo años en parte por una clase política que hace y deshace con la misma chulería que irresponsabilidad. Y esto que digo no es, creo, alarmista. De hecho, hace meses que los sindicatos, tan preocupados por la educación de nuestro país, firmaron el acuerdo de la Ley Orgánica de Educación con el gobierno. Pero claro, ¿realmente se interesan los sindicatos (generalistas o especializados en educación, igual da…) por los niveles educativos o por el tipo de alumnado que generan las leyes? Que responda quien se sienta aludido.

La situación objetiva no es difícil de contar: basta realizar una comparación entre la actual Ética y la EpC. El panorama es el siguiente: la EpC es lo mismo que la ética, pero con una hora semanal menos, y con unos contenidos relativos a los afectos y las emociones (“habilidades sociales”, dicen otros…) que supuestamente debemos impartir en los primeros meses del curso. A esto se le añade una asignatura (también de una hora) en “alguno de los 3 primeros cursos de la ESO”, que tratará fundamentalmente de “las relaciones humanas, bien sean las interpersonales, las familiares o las sociales”. Y la Educación ético-cívica de 4º de la ESO, que comienza con los contenidos a los que hacía referencia un poco más arriba, y continúa con varios de los contenidos que venían formando parte de la asignatura de Ética. Esta es la gran revolución de la LOE. La piedra angular de la reformar tendrá una pseudoasignatura de una hora en los 3 primeros cursos de la ESO, y un clon barnizado de ética en 4º que pretende dar el salto de la inteligencia emocional a la ciudadanía cosmopolita, la vida democrática y los derechos humanos. En 4 años de formación de secundaria, dos asignaturas con una hora cada una. El fuego de la EpC ha terminado convertido en humo.

Lo cierto es que la EpC nace desde el oscurantismo y el misterio. Desde los globos sonda del PSOE publicados en el El país (¿Se incluirán los tipos de familia en el temario? ¿Reconvertiremos a los profesores de filosofía en educadores sexuales?) a las negociaciones con las asociaciones de profesores: todo han sido tiras y aflojas, en los que donde dije digo, digo Diego. Falta de palabra y deslealtad. Intenciones cruzadas. Y al final, un temario de ONG, en el que los libros de texto deberían sustituirse por tubos de neón invitando a la solidaridad de salón, a enviar SMS para el próximo Tsunami o a participar en el Telemaratón. Y esta educación light destinada a alumnos que, a esas edades, ya comienzan a tontear con las drogas (algunos incluso a tener tratos íntimos con ellas), a meterse en “movidas chungas” (así las llaman ellos) y a volver a casa tarde. Muy tarde. Entre otras cosas, porque las familias se ven incapaces de detener el vendaval que esta sociedad de consumo, superficialidad y violenta manipulación desata, a través de sus hijos, en los salones de su casa. No soy capaz de atar a mi hijo, dicen. No se preocupe, señora: aquí está la EpC para solucionarlo. Hablemos. Dialoguemos. Vamos a solucionarlo como personas civilizadas. Venga usted con Supernanny a clase, y allí encontraremos el modo de convivir sin tensiones.

Esta es la EpC de los mundos de Yuppi, y del profundo desprecio hacia una asignatura, la ética, con 2500 años de tradición. Todos, resumidos en un solo epígrafe del temario. “Teorías éticas”, dice por allá. Platón y Aristóteles, Epicuro, Séneca y Espinosa. Kant, Marx o Nietzsche. ¿A quién le importan? John Locke, Montesquieu. Padres de las ideas que guían nuestra vida social, padres de esas ideas que luego la política real traiciona una y otra vez. ¿Para qué explicarlos? Quizás ese fascista alemán que tanto hablaba del deber y también de la autonomía pueda resultar pernicioso. Pensar por uno mismo y ser crítico es un peligro en sociedades en las que todos tenemos que vivir democrática, solidaria, fraternal, cosmopolita y civilizadamente. La realidad problemática, la de ahí fuera, la que te rodea más allá de estas letras no tendrá mucha cabida en las aulas.

Quizás la implantación de la Educación para la Ciudadanía sea el símbolo del fracaso de toda una sociedad: familias que no son capaces de responsabilizarse de la educación emocional y sentimiental de sus hijos, medios de comunicación dominados por el negocio que imponen modelos que nada tienen que ver con el comportamiento cívico y ciudadano, situaciones cotidianas marcadas por la injusticia y la desigualdad, y decisiones políticas que desvían la atención, pretendiendo trasladar a la educación funciones que quizás no le competan. La educación para la ciudadanía puede y debe existir, sí, pero como una tarea social, de todos, no sólo de los profesores. Centros cívicos, asociaciones culturales, instituciones públicas que fomenten otros valores, formas de vida alternativas. Eso es Educación para la ciudadanía, y no el hecho de que un profesor de filosofía (si es que al final se asigna a los profesores de filosofía, que aún está por ver) vaya a clase con una sola cosa que decir: “Hay que ser buenos”.

Miguel Santa Olalla

Publicado en librodenotas.com


Sábado 13 de Enero de 2007

Laicismo contra respeto

12:36 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

laicismo cntEn un Estado moderno como el nuestro, el Gobierno ha caído en una confusión interesada. No es lo mismo un Estado laico que uno aconfesional. Y el nuestro es aconfesional; jurídicamente los poderes públicos están obligados a tener presentes las creencias religiosas de la sociedad española. La Constitución no se anda con rodeos y esos mismos poderes públicos están obligados a cooperar con las diferentes confesiones. La libertad religiosa, ideológica y de culto está garantizada, tanto para los individuos como para las comunidades. Actualmente no cuadra el manifiesto laicista, por poner un ejemplo, con la legislación actual. Es más, es un atropello vulgar querer defender a la vez multiculturalismo y laicismo; sencillamente estamos ante una contradicción de gran calibre.

Ni nuestra escuela es laica, ni lo es su enseñanza. Y si lo fuera, ahora mismo existiría un conflicto constitucional, porque nos echaríamos por montera el artículo dieciséis de nuestra Carta Magna. La religión es de oferta obligatoria para los centros y tiene un carácter voluntario para el alumnado. Lo dice la ley orgánica de educación (LOE), lo decía la ley orgánica de calidad de la educación (LOCE) y ésta lo copió a su vez de la ley de ordenación general del sistema educativo (LOGSE).

Una cosa es la corriente laicista y otra bien distinta es lo aconfesional. La escuela o enseñanza laica es la que prescinde de la instrucción religiosa. Y ese no es el caso de la escuela española. La vigente LOE, en una de sus adicionales, incide en que la enseñanza de la religión católica debe atenerse a cuanto se establece en el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado español. Es por ello por lo que la enseñanza de la religión se incluye como materia en determinados niveles.

Pero esa aconfesionalidad hace que también exista respeto y atención hacia otras confesiones. Tal atención ha de ajustarse a cuanto se reseñe en los Acuerdos de Cooperación celebrados por el Estado español con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, la Federación de Comunidades Israelitas de España, la Comisión Islámica de España y a cuantos acuerdos se suscriban en el futuro.

Cada vez somos más ciudadanos los que no nos sentimos ofendidos por los símbolos y los signos religiosos de los demás. Lo vivimos con normalidad, tranquilidad y sin sobresaltos. La convivencia enseña que la bandera ciudadana debe ser el respeto al otro, a su credo, cultura y tradiciones. Justo lo que no se ha hecho en Valladolid respecto a la pretensión de retirar los símbolos religiosos en algunos centros educativos; ni en un colegio de Zaragoza al impedir celebrar la Navidad al alumnado para no ofender a quienes profesan otro credo; ni la actitud talibán, humillante y recubierta de odio de la directora de un instituto de Mijas.

Al margen de contadas ovejas negras que tanto daño hacen al sistema educativo, son más los que procuran la convivencia y la educación de las generaciones jóvenes; resaltando el respeto por encima de vulgaridades y atropellos de quienes pretenden desestabilizar el sistema educativo con la agresión, el odio y la sinrazón.

Jesús Salamanca

publicado en Diario Directo