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Miércoles 27 de Diciembre de 2006

La tolerancia a la papelera

0:25 h | Artículos,Libros | Maria | Trackback

Cuando en España se incorporó el árbol a las ornamentaciones navideñas, daba la impresión que ello iba en detrimento de la instalación del típico belén o nacimiento, como si fueran alternativos y excluyentes. No podemos decir ahora que los belenes estén en crisis. El Bierzo es un ejemplo de la pujanza en la construcción de belenes. La lista se haría interminable, pero sirvan de muestra los ejemplos de Folgoso de la Ribera, Cabañas Raras, Villaverde de la Abadía, Compostilla, el belén de Macario y otros muchos. Particularmente interesante es el del Instituto Virgen de la Encina, la Sindical, que puede verse a través de los cristales de la puerta de entrada. Precisamente el día en que se colocó éste último en este emblemático centro público de enseñanza, era noticia que la directora de un colegio, allá por Andalucía, había arrojado a la papelera el belén preparado por los alumnos de la clase de religión. Pues bien, deseo aprovechar este espacio para agradecer a dicha directora, y a otros directores que también han prohibido los signos navideños en sus respectivos colegios, el gesto que han tenido de no aceptar en ellos semejantes manifestaciones religiosas y culturales.

¿A qué se debe este agradecimiento? Pues sencillamente a que nos ayudan a descubrir con claridad meridiana lo que es la intolerancia, el sectarismo, la insensatez y la falta de sentido común. Sabemos que esas actitudes existen, y cada vez con más frecuencia, pero no todo el mundo es consciente de ello. Es posible que, gracias a estos ilustres docentes y a su intolerante y ridícula manera de actuar, muchos padres descubran el talante y la calaña de algunos educadores de sus hijos. Lo peor de todo es que este tipo de especímenes no son elementos aislados, sino que abundan incluso entre las más altas magistraturas.

Pretender justificar estas conductas en el carácter «laico» de los centros o en el respeto a otras culturas y religiones es ignorar tanto el significado genuino de la palabra laico como el alcance de la auténtica libertad religiosa. Pero no vamos a entrar ahora en profundidades. Alguna vez he comentado aquí mi experiencia, durante muchos años, de pasar la nochebuena en un centro de acogida de madres y niños en situación difícil. Hace dos años eran musulmanas la mayoría, y no sólo no se sintieron molestas sino que se integraron perfectamente en la celebración. Ellas mismas prepararon la cena y la mesa y cantaron villancicos. Así mismo también nos deleitaron con canciones y bailes de su tierra. Los niños contemplaban extasiados el belén, besaron al niño Jesús y recibieron emocionados los regalos.

Hace unos días en el paseo Pérez Colino vi una estampa enternecedora. Una joven pareja estaba sentada en un banco, teniendo la madre a su niño en brazos. A juzgar por los rasgos de la cara y el velo de la mujer, intuí que estos jóvenes inmigrantes eran musulmanes. Era una perfecta estampa navideña, un auténtico belén viviente. ¿Acaso les puede ofender la figura de María, José y el Niño, en los que pueden sentirse tan perfectamente representados? No arrojemos la tolerancia a la papelera.

Máximo Álvarez Rodríguez

Publicado en el mundo-la crónica