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Martes 28 de Noviembre de 2006

Calidad y mejora en educación

10:36 h | Artículos,Libros | Maria | Trackback

pcastillo.jpgEn junio del año 2000, la entonces ministra de educación, cultura y deporte se comprometió ante la Comisión del Congreso de los Diputados a cumplir con los objetivos clave que debían presidir la actuación ministerial en el plano educativo. Tales objetivos eran la garantía de que no íbamos a acabar teniendo diecisiete sistemas educativos diferentes; entre esos objetivos estaba mejorar la calidad y la estructura del sistema, vertebrando la educación en todo el Estado y coordinando la actuación de las comunidades autónomas y sus administraciones educativas.
La idea era extraordinariamente interesante; no obstante poco se hizo al respecto. Desde el partido popular se sigue difundiendo el mismo discurso, después de haber pasado por el gobierno durante las dos últimas legislaturas; así lo evidencian día a día las declaraciones de la secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del partido popular, cuyas críticas a la política educativa del gobierno se ciñen a lo que venimos planteando a diario en los medios de comunicación.

La ley de la Calidad de la enseñanza fue el proyecto estrella de la última legislatura de gobierno del partido popular; pero fue un proyecto en el que la ministra no supo medir los tiempos. Si bien es verdad que nuestro sistema educativo demandaba, y sigue demandando, profundos cambios, también es verdad que la vilipendiada LOGSE había demostrado que su aplicación no convencía a ninguna de las partes, excepto a aquellos grupos del partido socialista que no se atrevían a levantar la voz. La Ley de Ordenación General del Sistema Educativo nació obsoleta e inspirada en sistemas donde la comprensividad ya era un fracaso sonado.

Fue la demostrada valía del profesorado y su permanente reciclaje lo que evitó el hundimiento prematuro y definitivo de la LOGSE. Pero también el profesorado ha sido quien mayor decepción se ha llevado con la supresión de la casi “non nata” ley de Calidad de la enseñanza (LOCE); una decepción que se ha convertido en desánimo y crítica acentuada cuando ha conocido la ley orgánica de educación (LOE)

Hace pocos leíamos en la prensa escrita que la docencia se había convertido en una profesión de riesgo y que el profesorado tenía que dedicar excesivo tiempo a tareas de tipo policial para poder mantener el orden en clase. Prueba de ello es que algunas comunidades autónomas, haciendo uso del sentido común, han empezado a estudiar fórmulas y a poner en práctica medidas preventivas conducentes a atajar cualquier atisbo violencia.

La calidad y la mejora deben estar siempre por encima de las ideologías y de los intereses personales y partidistas. La fase inicial de la nueva ley debió ser un debate abierto, en vez de gestarse entre grupos afines y muy alejados de los ámbitos de progreso. Cualquier ley de educación debe ser un marco de referencia para todo el Estado. Ha de contar con unos principios claros y, ante todo, no debe mermar la libertad legislativa de las comunidades autónomas.

Jesús Salamanca

Diario Siglo XXI