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Jueves 30 de Noviembre de 2006

Expulsan a una alumna de un instituto de Gerona que pateó y dejó inconsciente a un compañero

23:48 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

Gerona. Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación a raíz de una agresión de una alumna del IES Palamós que presuntamente propinó varias patadas a un compañero y le dejó inconsciente, por lo que ha sido expulsada durante cinco días como medida cautelar, ha informado la Generalitat.

El incidente tuvo lugar el pasado lunes en el patio del instituto cuando, por motivos que por el momento no han trascendido la chica, que ya había tenido problemas con otros alumnos aunque no de esta trascendencia, empezó a dar patadas al chico y una de ellas le impactó en la cabeza y le dejó sin sentido.

El herido fue trasladado inmediatamente al servicio de urgencias del Hospital Comarcal de Palamós y posteriormente fue derivado al Hospital Josep Trueta de Gerona donde le sometieron a un TAC y los resultado no apreciaron lesiones, por lo que los médicos le dieron el alta. La dirección del centro educativo ha abierto un expediente a la chica y la ha expulsado por un periodo de cinco días.

El director de los servicios territoriales de Educación en Gerona, Joaquim Bosch, ha calificado el hecho de agresión poco habitual. «Este hecho es más relevante porque le dio una patada en la cara y le aturdió, esto es una agresión grave y como tal será tratada, pero no es un hecho habitual, evidentemente» ha dicho Bosch. También desde la dirección del centro y desde el ayuntamiento se ha calificado el hecho de «caso aislado».

Publicada en larazon.es


Miércoles 29 de Noviembre de 2006

Zapatero nos da lecciones de moral

10:47 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

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¿Compraría a Zapatero un coche usado? Piense en los que siente más cercanos. ¿Se lo comprarían ellos? A que no le resulta fácil encontrar a alguien que verdaderamente pusiera su dinero confiando en la palabra de Zapatero como garantía de un vehículo de segunda mano.

Pues ahora hágase la siguiente pregunta: ¿confiaría a Zapatero la educación moral de su hijo? El simple planteamiento produce escalofríos. Pero eso es exactamente lo que va a ocurrir para millones de familias españolas, gracias a la Formación del Espíritu Progresista, también llamada Educación Para la Progresía.
El objetivo es convertir a sus hijos en los hombres y mujeres nuevos progresistas. Le llamarán “progenitor A” o “progenitor B”, o una versión acortada para SMS. Sabrán que eso del género es algo cultural y por tanto arbitrario. Que uno es hombre o mujer no porque tenga lo que hay que tener, sino por oscuras imposiciones sociales, de las que cualquiera puede desembarazarse, sin necesidad ni de pasar por el quirófano. Que, por tanto, la distinción entre heterosexualidad y homosexualidad es arbitraria. Saldrán de la escuela sabiendo que hay una fuerza oscura, llamada religión, cuyo único objetivo es hacerles infelices y prohibirles todo a lo que tienen derecho: todos esos comportamientos que antes se llamaban inmorales.

Menos mal (ellos lo aprenderán así en la escuela) que existe la tolerancia. Es decir, la convicción de que no hay valores absolutos, de que cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas, y que es lo mismo una moral que otra, una cultura que otra. Siempre que no sea represora y retrógrada; es decir, occidental. Para todo lo que huela a transmisión de la cultura y los valores occidentales, “tolerancia cero”. Es más, su hijo gozará de auténticas “sesiones de odio”, como las de Goldstein en el 1984 de Orwell. Pero con protagonistas distintos, claro, como las sociedades abiertas (la globalización), la familia tradicional, la Iglesia…

Es lo que los redactores de la LOE llaman un “mínimo común ético”, que es mínimo ético, pero en absoluto común. De hecho, cuando el Gobierno quiso consensuar la ley con las ONGs al echar mano del listín, a quien llamó es mayoritariamente a los firmantes del Manifiesto por una sociedad laica, es decir, una sociedad en la que el Gobierno logre expulsar la religión de la vida pública.

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Cañizares, ha llamado a la objeción de conciencia ante la asignatura. Yo ya he recordado los derechos a la desobediencia civil y a ignorar al Estado. Pero es que, además, de puro progresista, la ley nos da el instrumento legal para evitarla, y es que ha “legalizado” los novillos, nada menos. Así que invite a sus hijos a saltarse la instrucción en antivalores, y que juegue o haga algo útil. Leer, pongo por caso.

Alguno dirá que eso no le toca, porque puede llevar a sus hijos a algún colegio suficientemente protegido de los estragos de la LOE. Suerte que tendrá. Se encontrará, además, en las reuniones de padres, a los ministros y dirigentes socialistas, que huyen (con buen criterio) de la educación pública. Pero le toca, ya lo creo que sí. Porque cuando crezcan tendrán que vivir en una sociedad de damnificados por la LOE. Mientras, luchemos por la libertad de enseñanza y resistámonos a tener a Zapatero como guía moral de nuestros hijos.

José Carlos Rodríguez

Publicado en Libertad Digital


Martes 28 de Noviembre de 2006

Calidad y mejora en educación

10:36 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

pcastillo.jpgEn junio del año 2000, la entonces ministra de educación, cultura y deporte se comprometió ante la Comisión del Congreso de los Diputados a cumplir con los objetivos clave que debían presidir la actuación ministerial en el plano educativo. Tales objetivos eran la garantía de que no íbamos a acabar teniendo diecisiete sistemas educativos diferentes; entre esos objetivos estaba mejorar la calidad y la estructura del sistema, vertebrando la educación en todo el Estado y coordinando la actuación de las comunidades autónomas y sus administraciones educativas.
La idea era extraordinariamente interesante; no obstante poco se hizo al respecto. Desde el partido popular se sigue difundiendo el mismo discurso, después de haber pasado por el gobierno durante las dos últimas legislaturas; así lo evidencian día a día las declaraciones de la secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del partido popular, cuyas críticas a la política educativa del gobierno se ciñen a lo que venimos planteando a diario en los medios de comunicación.

La ley de la Calidad de la enseñanza fue el proyecto estrella de la última legislatura de gobierno del partido popular; pero fue un proyecto en el que la ministra no supo medir los tiempos. Si bien es verdad que nuestro sistema educativo demandaba, y sigue demandando, profundos cambios, también es verdad que la vilipendiada LOGSE había demostrado que su aplicación no convencía a ninguna de las partes, excepto a aquellos grupos del partido socialista que no se atrevían a levantar la voz. La Ley de Ordenación General del Sistema Educativo nació obsoleta e inspirada en sistemas donde la comprensividad ya era un fracaso sonado.

Fue la demostrada valía del profesorado y su permanente reciclaje lo que evitó el hundimiento prematuro y definitivo de la LOGSE. Pero también el profesorado ha sido quien mayor decepción se ha llevado con la supresión de la casi “non nata” ley de Calidad de la enseñanza (LOCE); una decepción que se ha convertido en desánimo y crítica acentuada cuando ha conocido la ley orgánica de educación (LOE)

Hace pocos leíamos en la prensa escrita que la docencia se había convertido en una profesión de riesgo y que el profesorado tenía que dedicar excesivo tiempo a tareas de tipo policial para poder mantener el orden en clase. Prueba de ello es que algunas comunidades autónomas, haciendo uso del sentido común, han empezado a estudiar fórmulas y a poner en práctica medidas preventivas conducentes a atajar cualquier atisbo violencia.

La calidad y la mejora deben estar siempre por encima de las ideologías y de los intereses personales y partidistas. La fase inicial de la nueva ley debió ser un debate abierto, en vez de gestarse entre grupos afines y muy alejados de los ámbitos de progreso. Cualquier ley de educación debe ser un marco de referencia para todo el Estado. Ha de contar con unos principios claros y, ante todo, no debe mermar la libertad legislativa de las comunidades autónomas.

Jesús Salamanca

Diario Siglo XXI


Escándalo en las aulas: Dinero a cambio de niños aprobados

10:21 h | Libros,Noticias | Maria | Comentarios cerrados

Educación quiere reducir el fracaso escolar en Cataluña incentivando con una dotación económica a los institutos que aprueben a un mínimo de alumnos

Es un “auténtico fraude”, dicen profesores y catedráticos sobre el plan de mejora de la ESO del Departamento de Educación y Universidades de la Generalitat de Cataluña. El plan pretende reducir el fracaso escolar incentivando económicamente a los institutos que alcancen un porcentaje mínimo de aprobados, al margen de los conocimientos adquiridos por los alumnos.

El porcentaje de fracaso escolar alcanza en Cataluña el 30 por ciento y la Generalitat quiere reducir esa cifra a toda costa. Así, para aumentar el número de alumnos que se gradúen en ESO y en bachillerato, el Departamento de Educación ha ideado un plan trianual de mejora, presentado el pasado 20 de septiembre, que también contempla la incorporación de más profesores, siempre que se cumplan los objetivos marcados.

Contra esta decisión ya se han manifestado, entre otros, la Associació de Catedr


Prohibido girar a la derecha

10:15 h | Libros,Noticias | Maria | Comentarios cerrados

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David Blunkett, Ministro de Educación con Tony Blair, explicó en la Escuela “Jean François Revel” de la Unión Democrática de Estudiantes las distintas soluciones experimentadas durante su mandato para mejorar la enseñanza británica. Soluciones tan originales como eficaces, que resultaron del objetivo de mejorar la educación y no de imponer fórmulas de laboratorio.

Este objetivo llevó a David Blunkett a introducir principios de esfuerzo y responsabilidad, a facilitar la elección de centro y la diversificación formativa en cada centro, y a introducir la iniciativa privada en la gestión de las escuelas públicas, que ahora dan beneficios. Es decir, la búsqueda de la mejora de la enseñanza le llevó al liberalismo. David Blunkett, británico antes que laborista, no quiso ser esclavo de los dogmas cuyo fracaso ya se había constatado.

En España, todo el mundo parece estar de acuerdo en que lo que necesita la educación es un Pacto de Estado. Pero ya ha habido pactos de Estado antes. El primero se produjo en el Senado a finales de los años 90, pero la entonces oposición socialista lo rompió para hacer un frente común con el nacionalismo, rechazando el intento de ordenar las enseñanzas de las humanidades de la entonces Ministra de Educación, Esperanza Aguirre.

Pero el más importante Pacto de Estado de Educación que ha habido en España emanaba del sentido común, del respeto a las reglas del juego y de la separación de poderes, tan arraigada en la mentalidad británica: el que obliga a todos los Gobiernos a aplicar todas las leyes.

La derecha no había apoyado en las Cortes la LOGSE, la reforma que trajo a España el sistema comprensivo, pero el gobierno de José María Aznar la aplicó con la lealtad exigible a cualquier gobierno democrático. Aplicada, cumplida la ley, el segundo gobierno del Partido Popular propuso una reforma sobre los aspectos más nocivos de la comprensividad, la Ley de Calidad.

El PSOE atacó la nueva ley. Junto con los sindicatos y las organizaciones de estudiantes antisistema, dio a entender que la calidad, la libertad de elección y la transparencia debilitarían a la escuela pública. Pero la razón de fondo era otra: la idea de que la educación pertenece, en todo tiempo y lugar, a la izquierda, es decir, que algunos se suicidarían en masa antes que ver mejorar la enseñanza bajo una ley del Partido Popular.

Y, efectivamente, cuando Rodríguez Zapatero llega al poder, anuncia que no aplicará la ya aprobada Ley de Calidad. Dice, abiertamente, que utilizará el calendario de desarrollo de la ley para no aplicarla, para extender los plazos hasta aprobar una nueva ley, la LOE.

La LOE sólo ha servido para evitar la entrada en vigor de las medidas de la Ley de Calidad, pues no ha derivado de ella ninguna reforma, si exceptuamos la Educación para la Ciudadanía y si a eso se le puede llamar reforma. La Ley de Calidad no tendría la oportunidad que sí tuvo la LOGSE, porque en España, gobierne quien gobierne, la educación parece ser patrimonio de la izquierda.

La ruptura unilateral de ese Pacto de Estado por parte de Zapatero debe tener consecuencias en la oposición. Sería desolador que la derecha renunciara a reformar la educación cuando llegue al poder, pues eso implicaría que en este país sólo se aplican las leyes de los gobiernos socialistas.

Como dijo Alicia Delibes, si en su día nos fijamos en los británicos para aplicar la comprensividad, ¿por qué no imitar ahora las reformas que David Blunkett y Tony Blair emprendieron hace casi una década? Tal vez porque en España, en educación, está prohibido girar a la derecha.

Álvaro Vermoet Hidalgo

Publicado en Libertad Digital


Lunes 27 de Noviembre de 2006

Educación para la Progresía

22:51 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

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La nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía tiene entusiasmados a los padres que llevan a sus hijos a la escuela pública, es decir, la mayoría excepto los políticos, que llevan a sus retoños a colegios privados en los que, en lugar de las virtudes del diálogo y el talante, se les enseña con gran crueldad matemáticas, álgebra y física.

Con la tradición de resultados académicos de la enseñanza pública española, los hijos de la famélica legión seguirán sin saber hacer la “o” con un vaso boca abajo (con los canutos hace maravillas cualquier adolescente), pero saldrán de la ESO convertidos en ciudadanos modélicos, según el concepto de ciudadanía de los organizadores de algaradas en plena jornada de reflexión electoral a las puertas de los partidos políticos rivales. Más que para declararse objetor de conciencia en lo que respecta a esa asignatura, es el argumento definitivo para salir huyendo de la escuela pública.

La demolición de los pilares básicos en que debe fundamentarse el proceso educativo (esfuerzo, disciplina y rigor académico) fue tan sólo, ahora lo vemos, la primera fase de la obra del progresismo español, incrustado en las estructuras educativas desde que los socialistas empezaron su tarea de dejar España irreconocible hasta para su señora madre.

Creíamos que con destruir el futuro académico de un par de generaciones de españoles se darían por satisfechos, pero la izquierda no suele dejar ningún trabajo a medias, y éste no iba a ser la excepción.

Una vez despejado el solar de la enseñanza estatal hasta del último cascote de lo que una vez representó la EGB, toca levantar el nuevo edificio de un modelo formativo que ya no tiene como principal objetivo la transmisión de conocimientos, sino la construcción de un nuevo ciudadano que asuma con desenvoltura los tópicos ideológicos patrocinados por la izquierda desde siempre.

Es curioso leer a los exegetas de la nueva asignatura sus ditirambos hacia la aurora educativa que se anuncia con la implantación de la Educación para la Ciudadanía, especialmente su entusiasmo por los grandes beneficios que va a tener para los centros escolares en términos democráticos.

Y es que para los diseñadores de esta pequeña revolución dentro de otra revolución mayor la escuela no es un lugar estructurado jerárquicamente al que se va a aprender, sino una corporación pública de la señorita pepis en la que han de reproducirse a pequeña escala los mecanismos de la democracia parlamentaria.

Antes, los padres enviaban sus hijos a la escuela para que se desasnaran aprendiendo; ahora lo hacemos para que se formen en las virtudes de la cultura asamblearia. Ya no hay un maestro que enseña y un alumno que aprende, sino una comunidad educativa en régimen de autogestión, donde las decisiones, incluso las que sólo competen al magisterio, son adoptadas en función de la aritmética democrática de cada momento.

En una famosa película de submarinos el personaje del comandante, protagonizado por Gene Hackman, se enfrentaba a un conato de motín de sus oficiales, que estaban en desacuerdo con algunas de las decisiones adoptadas por su superior. En un momento dado, el primer oficial (Denzel Washington) se encara con Hackman y le dice que la opinión mayoritaria entre la marinería es contraria a la suya, a lo que el comandante le responde: “Hijo, estamos aquí para defender la democracia, no para practicarla”. Y ahí se terminó la discusión.

La democracia es un simple mecanismo para cambiar pacíficamente de gobernantes, no un principio que haya de estructurar las relaciones privadas entre los seres humanos. En las familias hay algo que se llama “principio de autoridad”, en virtud del cual los padres mandan y los hijos obedecen. Por eso no es de extrañar que muchos progenitores (A y B) acojan con prevención la implantación de una asignatura que, por lo que se avizora, no va precisamente a reforzar los conceptos de obediencia, disciplina y esfuerzo de superación, conceptos reaccionarios según la jerga pedagógica, sí, pero que han demostrado su eficacia para formar a generaciones enteras de ciudadanos responsables, muchos de los cuales lo son en tanta medida que jamás arrojarían un camión de estiércol a las puertas de un partido político contrario a sus ideas. Por otra parte, hay que ver la manía del zapaterismo por utilizar los sustantivos como si fueran adjetivos. Porque el concepto de ciudadanía no tiene ninguna connotación moral, a menos que vaya seguido de un adjetivo que lo califique. Hay ciudadanía que sale a la calle a apedrear sedes de los partidos de la oposición o a apalear a sus candidatos y hay ciudadanía que se monta en un autobús un sábado por la mañana y recorre 500 kilómetros para acudir a una manifestación en defensa de las dignidad de los asesinados por una banda terrorista. ¿Cuál de estas posibilidades va a promocionar la nueva asignatura? Una pista: la primera opción es la considerada oficialmente como progresista.

Pablo Molina

Publicado en Libertad Digital


Manipular la educación

22:50 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

Que el poder tiende a someter es un hecho. Como lo es que la manera más fácil de hacerlo es inculcando desde edad temprana las ideas y valores que justifiquen las acciones de quienes ejercen ese poder. Sólo en tiempos de represión y de autoritarismos los gobiernos plantean la enseñanza de una correcta convivencia ciudadana, y, en base a ello, reclaman fijar su contenido y obligatoriedad.

La asignatura de educación para la ciudadanía agrega un matiz que reivindica para sí el Gobierno, entendiendo que el aprendizaje de nuestro comportamiento como ciudadanos desborda lo individual y familiar.

La Real Academia dice que la educación es “crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes”. Desde muy antiguo se admite que la educación compete, en primer lugar, a los padres y, subsidiariamente, de forma complementaria, a la sociedad, que actúa a través del Gobierno, y, también, por vía de delegación, a las personas o instituciones designadas o elegidas por los padres.

La desconfianza en la objetividad y rectitud de intenciones del Gobierno está más que justificada. Resulta contradictorio considerar que la enseñanza de un hecho tan humano y universal como la religión no se puede imponer, pero las ideas y valores sociales del partido que gobierna, sí. A José Luis Rodríguez Zapatero habría que recordarle aquello de que quien abusa de su poder acaba por ser traicionado. No son pocos los que, entre las filas del PSOE, están descontentos con las políticas de su presidente.

Isabel Ruiz Gallardón

Publicado en La Gaceta de los Negocios


¿Qué hacer con un modelo educativo desprestigiado?

16:54 h | Artículos,Libros | Maria | Comentarios cerrados

violenciaesc.jpgSon ríos de tinta los que están corriendo por la prensa últimamente sobre el tema de la educación. Uno de los temas más preocupantes es la merma de autoridad que sufre el profesor de Secundaria. Nos atrevemos a abrir esta reflexión con algunas interrogantes provocadoras intentando abrir algún camino en esta discusión. ¿Por qué está minada y debilitada la autoridad del profesor? Pues, quizás, porque un profesor con autoridad real no es lo más adecuado para un sistema de enseñanza obligatoria tal como está concebida en la actualidad en nuestro país. ¿Y cómo es eso? Pues, quizás, porque un profesor exigente que no esté dispuesto a pasar por la humillación de la indisciplina crea más problemas a dicha institución que un montón de alumnos incorregibles. ¿Cómo? Sí, es fácil. Si usted como profesor trata de enseñar una clase con cuatro o cinco alumnos desafiantes e insolentes y opta por no consentir tal conducta, es muy probable que quien salga perjudicado sea usted, no los alumnos. ¿Que qué? Sí, así de fácil. Es la mejor receta para que usted se cree problemas indeseados que van a entorpecer su labor docente dando explicaciones a tutores, a jefes de estudios, a orientadores o incluso padres, y hasta su misma conciencia ya culpabilizada de por qué esos alumnos se portan tan mal, y cómo es posible que sigan portándose mal, si usted dice que ha hecho lo posible por acabar con tal situación. ¿No será que falla usted? Ya puede usted escribir partes de disciplina o lo que quiera que por ahí va a conseguir muy poco o nada. Si usted opta por deshacerse de los incorregibles y el otro profesor también, el número de incorregibles e insolentes que se tendrían que ir de las clases sería alarmante. La realidad irrumpiría de un modo obsceno sobre el modelo abstracto de igualdad y esto es insostenible. Sencillamente usted no puede echar a esos alumnos, esos alumnos por activa y por pasiva han de estar ahí sean como sean y hagan lo que hagan. La definición de este modelo no admite que un número importante de jóvenes sean casos de impermeabilidad a la enseñanza reglada. O sea, por definición, todo chaval es potencialmente escolarizable y no se admite que haya chavales que no quieran o no sirvan para estudiar. Reconocer eso sería ir en contra de dicho modelo y el modelo es sagrado. Es preferible que sufra el profesor, que el profesor sea el eslabón débil a quien increpar que no que el modelo entre en crisis o salte en mil pedazos. De ahí que lo primero que hizo la reforma LOGSE fue debilitar la figura del profesor, bajar «los humos» al «profesor de tarima» y hacerle ver que a partir de entonces el profesor se convertiría en un coordinador de muchachos potencialmente creativos y participativos y todos muy majos en un mismo plano de igualdad. El trato sería de tú a tú y todos a negociar la libertad y la utopía. El objetivo era facilitar la institucionalización masiva de todos los jóvenes hasta los 16 años. Y la mejor manera de hacerlo era convirtiendo los institutos en espacios lúdicos y tolerantes donde las exigencias académicas tradicionales del esfuerzo y la disciplina no debían de distorsionar la «innata» creatividad de los jóvenes. Instituto hubo donde se hacían huelgas todos los viernes por capricho de algunos chavales y no había manera de cortar aquel abuso porque «el alumno tenía derecho a la huelga» y punto.

¿Pero no era la función de la enseñanza obligatoria la nivelación de las desigualdades sociales y hacer posible que los pobres tuvieran las mismas opciones que los ricos de formarse? Sí. Todo el modelo de la LOGSE se basaba en ese supuesto de que las enseñanzas tradicionales eran clasistas y, por lo tanto, no sólo era cuestión de meter a todo el mundo en las escuelas de Secundaria, sino también de reformar el modelo tradicional de esfuerzo y disciplina y «acumulación de conocimientos» como quien llena una botella, para pasar a un modelo más democrático, más rebajado al nivel de la mayoría no-privilegiada, más adaptado a los niveles individuales de aprendizaje y cognición, etcétera. Claro está que ese enfoque parte de la idea de que todos somos buenos y creativos, pero que la sociedad y la historia nos ha alienado y, entonces, si logramos crear espacios de libertad y espontaneidad participativa, pues las cadenas de la enajenación se rompen y así tanto pobres como menos pobres se desalinean y se liberan gracias a la educación. Todo un ejército de psicólogos se incorpora al mundo de la enseñanza con ideas más o menos fantásticas e irracionales (y sobre todo nunca probadas teorías) sobre el ser humano, aunque muchos de ellos son personas, gracias a Dios, con los pies bien puestos en tierra. El campo de la enseñanza pasa, entonces, a ser un terreno de lucha ideológica. Muchos habíamos crecido oyendo las canciones contra el horro institucionalizado de las escuelas, por parte de Pink Floyd o John Lennon, o al loco de Alice Cooper en aquella canción donde los niños salen en multitudinario tropel el último día de clase, ya de vacaciones, liberados del horror uniformador y castrante de la escuela y sus amargos maestros. Muchos entramos, asimismo, en la enseñanza con mala conciencia sartriana y asumiendo el papel de la autoridad con serias dudas y crisis de conciencia. La autoridad era mala porque sí, por principio. Así nos lo hace ver también el autor del éxito de ventas de «El profesor», Frank McCourt, libro que va en la línea de películas como «El club de los poetas muertos» y que sólo dicen lo que quieren con el objeto de exorcizar el lado oscuro e inaceptable de la condición humana palpable día a día. Fue así cómo la izquierda progresista fue creando su propio modelo de escuela, su falsa y patética analogía de la utopía igualitaria, tantas veces desmentida y desplazada por los conflictos reales e insolubles que nos plantea el lado oscuro y destructivo de mucha condición humana. Hoy día el modelo hace aguas y las fricciones se agudizan de varias formas. La indisciplina e insolencia son ya muy generalizadas en las aulas. También dentro del cuerpo docente se empieza a sufrir el revulsivo de la humillación, de la confusión de valores, de la falta de preparación en muchos casos, de la afirmación de una autoridad que le pertenece; pero que aún se la niegan porque el modelo es más político que el que debería corresponder a una sociedad civil al margen del partidismo y la partidocracia.
¿Qué hacer con los alumnos manifiestamente incorregibles que impiden dar clases día a día? ¿Cómo podremos ir desplazando un modelo que está haciendo aguas en muchos flancos, por otro más realista y de sentido común? ¿Ha de ser la enseñanza un campo de enfrentamiento ideológico o podríamos encontrar un terreno común de libertad académica donde el conocimiento pueda ser lo más objetivo posible dentro de un consenso que tenga en cuenta necesidades reales más pragmáticas que idealistas? ¿Cómo formar a un profesorado más preparado para la comprensión de la mente adolescente, además del aprendizaje de técnicas de control y organización de las clases de un modo más práctico y menos teórico? ¿Cómo devolver la autoridad al docente de tal manera que pueda librarse de aquellos incorregibles que no pueden estar en un aula? Pueden ser interrogantes válidas.

Vital de Andrés
Publicado en La Nueva España 17/11/2006


El cheque escolar es progreso

15:34 h | Artículos,Libros | Jaimeba | Comentarios cerrados

cucarell.jpgMientras los políticos se llenan la boca con los derechos sociales, escuelas públicas gratuitas de calidad, libros de texto gratuitos o la igualdad (no se de qué) para todos, los ciudadanos hacen lo que pueden por vivir en el mundo real e intentar, por ejemplo, que sus hijos vayan a la escuela que más les gusta.

Me ha sorprendido la reacción de los de siempre contra la propuesta de CIU a la campaña catalana de los cheques escolares. Del sistema de cheques o vouchers, ya nos habíamos hecho eco en este blog, introduce la competencia en las escuelas debido a que la financiación pública no va a los centros, sino que va a los padres. Estos escogen el lugar dónde quieren que su hijo sea educado y el centro finalmente recibe el valor de los cheques de cada alumno.

El problema de la elección de centro no es nuevo, todo el mundo trata de llevar a sus hijos al centro que más les gusta, incluso los que predican lo contrario que son los que suelen tener más privilegios y buenos contactos.

Los detractores contraponen la propuesta de los cheques a la retórica de siempre de la calidad, la gratuidad y la igualdad que acaba convirtiéndose en mediocridad, más gasto, en impuestos y esto si, igualdad: la incultura y el fracaso escolar se reparten por los diversos estratos de población de una forma equitativa e in crescendo. No se puede continuar con el discurso de la necesidad de más financiación de la escuela pública sin un nuevo proyecto. Cada vez es más evidente que a más financiación de este modelo más derroche de recursos y por lo tanto menos calidad, aun así, no se contrapone más financiación a un modelo como el propuesto.

Parece que el sistema de cheques puede ser una buena solución por el hecho de que incentiva a los centros que más se esfuerzan, diversifica la oferta educativa y desplaza el peso de la educación a los padres que, al fin y al cabo, son los más importantes.

Esta iniciativa ya se ha puesto en marcha en lugares como Suecia, Estonia, Holanda, Dinamarca, Italia, Nueva Zelanda, Chile o los Estados Unidos con buenos resultados con respecto a la calidad, existen varios estudios que así lo indican. No entiendo por esto las voces que definen la propuesta de conservadora y retrógrada a no ser por el hecho de que no tengan argumentos para denostarla, lo más probable. Curioso también que sólo se refieran a estos países como modelo cuando les interesa.

Desde luego que encontramos opiniones contrarias, sobre todo aquellas que atribuyen un efecto “segregador” a este sistema. Es posible que se dé cierta distinción a los centros y el perfil del alumnado pero esto no tiene porque ser malo, dependerá de la naturaleza de la diferencia. Me explico, si la discriminación viene dada por razones de raza por ejemplo, simplemente basta con impedirlo. La distinción por distintas filosofías o apuestas educativas me parece más bien una riqueza de la cual nos beneficiaríamos, de hecho es mejor disponer de modelos buenos y malos que disponer sólo de uno malo (el actual).

Se critica también que los menos desfavorecidos no podrán acceder a las mejores escuelas y se crearán escuelas gueto. Ciertamente, creo que esta es la tendencia que se está dando ahora con la fuga de los más ricos de ciertas zonas por no querer compartir escuela con según quién. El hecho de que los padres económicamente menos favorecidos, puedan optar a varios centros les daría una posibilidad que de lo contrario no tendrían y los incentivaría a involucrarse y responsabilizarse más en la educación de sus hijos.

¿Os imagináis que con los sistemas de vouchers los centros empezaran a ofertar un horario un poco más racional que el de jornada completa que tanto bien va a los actuales profesores y agota a los niños? No se yo si los opositores al sistema piensan tanto en los pobres y los derechos sociales como dicen.

Traducido por Eudivigis de http://cucarell.balearweb.net/post/610/23373


El bálsamo de Fierabrás educativo

10:14 h | Libros,Opinión | Maria | Comentarios cerrados

La izquierda nunca ha estado muy satisfecha con nosotros, los seres humanos realmente existentes; de ahí que permanezca en ella ese sempiterno empeño de crear un “hombre nuevo”, es decir, convencido de la bondad de la doctrina socialista y, sobre todo, capaz de actuar como ésta espera de él. Eso es lo que subyace tras la asignatura de formación del espíritu nacional del PSOE, y hoy lo ha vuelto a recordar la ministra de Educación al asegurar que su existencia permitirá solucionar mágicamente y sin esfuerzo los problemas de acoso y agresiones en las aulas a profesores y alumnos, al impulsar la “cultura de la convivencia”.

No, no se rían que es cierto. Y además es probable que piense que alguien se lo va a creer. La visión de que los seres humanos –bien conducidos por ellos, claro– pueden variar de naturaleza y abandonar el egoísmo y la estrechez de miras que impide que alcancemos la arcadia feliz es una fantasía poderosa, que no pocas veces acaba impresa en el BOE. Sin embargo, pensar que las personas respondemos a incentivos y restricciones y que poco hemos cambiado en lo esencial desde el Paleolítico –y seguramente menos lo haremos en el futuro– no resulta atractiva a quienes se ven en el muy satisfactorio papel de salvarnos de nosotros mismos.

Así que, en lugar de reformar la LOGSE bis para volver por la senda de la disciplina, el esfuerzo y la transmisión de conocimientos y cambiar las leyes penales para que los agresores se lo piensen dos veces, seguiremos en el País de Nunca Jamás de la progresía. Y cuando la “Educación para la Ciudadanía” se revele inútil para solucionar el problema, no tengan duda de que ya tendrán un culpable preparado para no tener que revisar sus creencias. Nosotros.

Editorial publicado en Libertad Digital