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Viernes 11 de Agosto de 2006

Estocolmo: otras fórmulas para afrontar la educación

17:28 h | Artículos,Libros | Txemav | Trackback

El sistema del «skolpeng» o bono escolar, introducido en 1992 bajo el gobierno conservador de Carl Bildt, ha sobrevivido desde entonces con los gobiernos socialdemócratas como el actual de Göran Persson. Gracias a ese cheque los padres pueden elegir entre una escuela municipal o una privada para matricular a sus hijos e influir en las actividades escolares y los sistemas educativos y económicos del centro elegido.

La aportación más importante del «skolpeng» ha sido el aumento considerable de la calidad de enseñanza y de prestación de los alumnos a nivel nacional e internacional. En los últimos años, la escuela sueca ha experimentado grandes cambios. La responsabilidad total de las actividades escolares ha pasado del Estado a los ayuntamientos a la vez que se ha introducido un nuevo sistema de subvenciones estatales. Si bien el Estado tiene la responsabilidad de indicar los objetivos a nivel nacional para el sistema escolar, formación de los maestros, investigación educativa, elaboración de las pruebas nacionales y la evaluación de los resultados, los Ayuntamientos responden de mantener ese nivel en los marcos establecidos por el Parlamento y el Gobierno. A partir del 1 de enero de 1993 todos los alumnos (incluso los universitarios) aportan a sus escuelas el «skolpeng». Un cheque que también se puede obtener si el escolar decide estudiar en el extranjero. Existe además la posibilidad de conseguir otras subvenciones extraordinarias para los alumnos que lo requieran para cubrir necesidades especiales o actividades culturales y físicas. Hoy, algo más de cien mil alumnos se distribuyen por las 800 escuelas privadas existentes, una mayoría gestionada por sociedades anónimas.

El valor de esos bonos se ha fijado en el 85% del coste medio por alumno en una escuela pública del mismo nivel educativo. Hasta su implantación, los padres debían llevar a sus hijos a la escuela que les correspondía según su domicilio. Desde 1992, la escolarización no está sometida a este criterio y la única limitación del sistema es que los colegios deben aceptar, en primer lugar, a los alumnos de su zona.

No obstante, los padres pueden solicitar plaza en cualquier otra escuela tanto del sector público como fuera de él. Toda la enseñanza es gratuita, así como el transporte, comidas, libros y demás material escolar.

La Dirección General de Educación (Skolverket) cumple con las tareas de evaluación, seguimiento y vigilancia y tiene la obligación de dar al Gobierno y al Parlamento un informe del sistema escolar cada año. Existe además el Instituto Nacional de Educación Especial, que se encarga de que los niños con minusvalías reciban el apoyo necesario para su escolarización.

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