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Viernes 11 de Agosto de 2006

Autonomía económica de los centros escolares

17:09 h | Artículos,Libros | Txemav | Trackback

3.3.- Cheque escolar

La fórmula del cheque o bono escolar fue propugnada por Friedman, M. (1962), como fórmula para mejorar la eficacia de los sistemas educativos. Lo que, precisamente, plantea ya este autor es que, si bien es comprensible que los poderes públicos financien la educación básica y obligatoria, no parece tener justificación suficiente el hecho de que tales poderes públicos se erijan en gestores de los establecimientos educativos.

Como alternativa, este autor propone que la Administración pública entregue a los padres de familia cupones o cheques de un cierto poder adquisitivo para cada hijo en edad escolar: estos cheques serían utilizables por los padres como medio de pago de la educación de sus hijos, y serían abonados a los centros escolares que los padres eligieran (Gómez, F., 1974: 171). El cheque podría utilizarse indistintamente en centros públicos o privados. Ninguno de tales centros recibiría financiación directa de la Administración pública, sino que sus ingresos procederían de los cheques recibidos de los padres de alumnos o, en su caso, de los propios alumnos que, libremente, hubieran elegidos tales centros. En el profundo debate suscitado en torno a este tema han aflorado algunas de las ventajas que el sistema podría suponer, a saber:

Reducción del gasto público, a la vez que mayor disponibilidad real de recursos económicos para los centros

Facilidad de ajuste a las necesidades de los clientes o usuarios de los centros

Acomodación del funcionamiento de los centros a las apetencias de los propios usuarios

Estimulación de la iniciativa de los centros para atraer alumnos

Acomodación de los gastos reales de los centros a su funcionamiento concreto

Mejoría en los propios centros de la relación coste B resultados.

La realidad pone de manifiesto, sin embargo, que el cheque escolar Aes atractivo porque se orienta hacia la familia; pero resulta también muy controvertido (O´Donoghue, M., 1982: 214 B 216; Sergiovanni y otros, 1987: 377). Aunque la fórmula ha tenido escasa aplicación, sí se ha utilizado, más bien con carácter experimental en algunos casos (Carnoy, M., 1983: 43 B 44). Pero lo que sí es evidente es que ha suscitado una gran polémica (Levin, H.M., 1980) y siguen suscitándola cuando, en ocasiones sucesivas, se vuelve a plantear la posibilidad de establecer este sistema de financiación económica de centros. En efecto, poco tiempo después de la aparición de esta idea, Blaug, M. (1972) ya afirmaba lo siguientes Apese a la necesidad de recursos que existe en la educación, se ha cerrado el paso a sugerencias como la de Friedman, que permitiría explorar la viabilidad de nuevas fuentes de financiación. A lo largo del debate en torno al cheque escolar se han esgrimido contra el mismo diversos argumentos, tales como los siguientes:

Riesgo de excesiva privatización de la educación

Potenciación de centros excesivamente diferenciados en su rendimiento y estilo educativo

Necesidad de establecer un sistema de gestión de los cheques, lo que podría suponer un incremento de la burocratización e, incluso, un aumento del coste.

Carencia de capacidad en la mayoría de los padres para valorar la calidad de los centros educativos, lo que hace imposible que elijan acertadamente

Peligro de exagerada competitividad entre los centros

Incremento de la segregación y la desigualdad social como consecuencia del exceso de competitividad

Posibilidad de que los centros atraigan alumnos por razones ideológicas o de confesionalidad, más que por la calidad de su educación (Levin, H.M., 1980).

Aunque estos y otros argumentos a favor o en contra son frecuentemente puestos de manifiesto cuando, de modo recurrente, se suscita cada cierto tiempo el tema del cheque escolar, la realidad es que tal idea no ha tenido arraigo en los sistemas educativos.

Samuel Gento Palacios.

http://www.mec.es/cesces/economica.htm