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Lunes 29 de Mayo de 2006

Argentina rumbo al totalitarismo

11:36 h | Artículos,Libros | Txemav | Trackback

Avido de poder y reelección, Kirchner sigue avasallando el sistema legal y las instituciones políticas. Datos menores: una diputada expulsada de su cargo en una comisión parlamentaria por defender posiciones que disgustan al presidente. Un diputado electo que no ha podido asumir porque se lo acusa de nunca probados delitos de lesa humanidad… En tanto, datos mayores, se propone el aborto, que aparentemente no sería delito y mucho menos de lesa humanidad…

Escribe Marcelo GonzálezEl día lunes 22 de mayo se firmó el decreto que da inicio a las deliberaciones para la elaboración de una nueva ley de educación en la Argentina. Se espera tenerla lista en 180 días, todo esto después de que sean consultados todos los estamentos sociales relacionados con el tema: instituciones, cuerpos intermedios, gobiernos provinciales, la Iglesia Católica, distintos cultos… en fin. Será un milagro de rapidez y eficacia. Cuatro meses para redefinir el sistema educativo, redactar la ley en sus aspectos legales, técnicos y pedagógicos, y presentarla al Congreso Nacional para su aprobación, imaginamos que también con tracto abreviado.

Esto apenas si cuando nos reponíamos del espantoso decreto 736/2006 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (MJDH) que propone ni más ni menos que la despenalización del aborto, la penalización de los “delitos ambientales”, la lenidad de las penas para la madre que mate a su hijo durante el nacimiento o el estado puerperal, la despenalización a criterio de los jueces de la eutanasia en casos de enfermedades terminales, la despenalización de la producción, fabricación, preparación y/o tenencia de estupefacientes para consumo personal, y la “penalización con prisión de diez (10) a treinta (30) años al que persiga a un grupo o colectividad, entre otras cosas, por motivos de género u orientación sexual. (art. 72ª)”. Un horrendo menú totalitario-progresista.

La nueva ley educativa.

Según la prensa, “El documento adelanta diez ejes para el debate. Entre ellos, propone la obligatoriedad de la escuela media, (sería bueno cumplir con la asistencia a la primaria) que hoy sólo existe en la ciudad de Buenos Aires; pone la calidad como centro del proceso educativo, (excelente buen deseo, habría que ver que se entiende por calidad y como se va a lograr) y resalta el derecho de las familias a participar en la educación de sus hijos (¡el derecho a participar!: se olvida el gobierno nacional que la educación es un deber primordial de la familia y la orientación que la familia quiera darle a la educación, un derecho natural).

También se mencionan las condiciones materiales dignas para las escuelas, la introducción de tecnologías de la comunicación (o sea, computadoras, ahora todo se arregla con computadoras) y el respeto por la multiculturalidad. (Aquí tememos: esto significa que se van a imponer obligatoriamente temas relacionados con la idea progresista de la “tolerancia”. No con la noción cristiana de la tolerancia).

Es decir, para ir al grano, nos impondrán patrones morales e intelectuales de corte progresista, como los que se esbozan en el proyecto de reforma del Código Penal, nos guste o no nos guste; esa es la idea progresista de la tolerancia. De modo que Ud. ya no podrá eximir a sus hijos de las clases de la así llamada educación sexual, con textos elaborados por las asociaciones de pervertidos morales. Tampoco podrá discutir la versión oficial de la historia reciente de la Argentina ni disentir con los presidentes amigos de nuestro presidente. Ni pescar un bagre en extinción en el Río de la Plata, si es que alguno queda.

Según Kirchner, “La ecuación educativa incluye una responsabilidad estatal, docente, familiar y personal de los estudiantes”. Está bien, claro que no en ese orden. Primero familiar y consecuentemente personal de los propios estudiantes. Luego, por delegación de las familias, escolar. Finalmente, a los efectos de una supervisión no ideológica sino más bien administrativa, podemos aceptar una intervención estatal.

¿Para qué quiere un Estado hacerse cargo de la educación sino para educar a los niños según la ideología del régimen estatal imperante? ¿Por qué no se favorece un sistema de bono o cheque escolar, con que los padres puedan pagar los estudios de sus hijos en las escuelas que ellos elijan, como se hace en varios países europeos con éxito y bajo costo para el Estado? Pues no, ahora se busca “centralizar”, es decir, más burocracia, más inspectores, más control ideológico y menos libertad. Ese es el modelo de la “Argentina en serio”.

Superavit de eficacia estatal

Finalmente, afirma la prensa, “Según el calendario, durante este mes se completarán las consultas a instituciones y especialistas. En junio será el debate general, con encuestas de opinión y jornadas en las escuelas. En julio se sistematizarán los aportes; en agosto se redactará un primer proyecto, que se someterá nuevamente a consultas de especialistas en septiembre. En octubre, el proyecto llegaría en el Congreso”. Impresionante eficacia. Nos tememos que la cosa se parezca mucho a las consultas o audiencias públicas que hemos vivido en los últimos años, las más penosas de todas, las vinculadas a la elección de los miembros de la Corte Suprema de Justicia. Un verdadero circo, una farsa, donde, por ejemplo, 18.000 objeciones fueron desechadas en favor de 3000 avales logrados con desesperación y amplia malversación de nombres.

Ya está todo decidido, no nos engañemos. La ley, bien pensada o mal pensada, pero definitivamente ya está. El resto son fuegos artificiales para convencernos de que vivimos en una “democracia participativa”.

En definitiva, Kirchner nos sigue tomando el pelo.

Publicado en Panorama Católico Internacional