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Sábado 19 de Noviembre de 2005

Cheque Escolar: una idea innovadora cumple cincuenta años

16:16 h | Artículos,Libros | Txemav | Trackback

En 1955, Milton Friedman –premio Nobel de Economía– escribió un artículo titulado “The Role of Government in Education” en el que confirmaba la responsabilidad del Estado para establecer la enseñanza obligatoria y financiarla, pero no tanto en la gestión de los colegios. A su entender, financiación y gestión deberían separarse y una posibilidad podría ser dar a los padres un cheque escolar para gastar exclusivamente en servicios educativos. Eso reconocería a los padres su libertad para elegir el colegio más apropiado según sus convicciones; el libre mercado y la competitividad se encargarían de separar financiación y gestión de forma natural.

Cincuenta años después, Friedman rememora aquel artículo y explica en “The Wall Street Journal” (9 junio 2005) que esa idea no fue una reacción contra las deficiencias de la enseñanza pública –él estaba más que satisfecho con la educación que recibió en su colegio público–, sino que le parecía que en una sociedad basada en el libre mercado la gestión estatal de la educación tenía mucha menos justificación que otros asuntos públicos.

Friedman recuerda que aunque la fórmula despertó cierto interés académico y público, no se ensayó hasta que la Office of Economic Opportunity –durante la presidencia de Nixon– decidió probarla en varias ciudades de New Hampshire. El resultado fue bueno, pero el experimento se detuvo por la oposición de los sindicatos de profesores y autoridades educativas locales. También se hizo una prueba en California.

El interés hacia el cheque escolar empezó a crecer precisamente a partir de los primeros síntomas del deterioro de la calidad de la enseñanza pública, que se empezaron a notar en 1965, y se confirmaron definitivamente en 1983 con el informe “A Nation at Risk”, publicado por la National Commission of Excellence in Education: “Todas las generaciones de americanos han aventajado a sus padres en educación –nivel de alfabetismo– y logros económicos. Por primera vez en la historia, el nivel educativo de una generación no superará, no igualará, ni siquiera se acercará al de sus padres”.

La búsqueda de soluciones llevó a probar de nuevo el cheque escolar o las “charter schools”. Varias ciudades y Estados (Wisconsin, Ohio, Cleveland, Florida, Washington D.C.) pusieron en marcha diversos modelos de cheque escolar, y el Tribunal Supremo respaldó definitivamente la fórmula en una sentencia de 2002.

¿Por qué solo una pequeñísima proporción de estadounidenses se benefician de estos programas? Friedman explica que si el cheque escolar no se ha extendido más –cada vez más padres desean tener más opciones de elección del colegio de sus hijos, sobre todo después de conocer los buenos resultados académicos que se consiguen en las zonas que aplican el cheque escolar–, se debe a que los sindicatos de profesores y autoridades educativas siguen oponiéndose con mucha fuerza a cualquier cambio que suponga perder el control del sistema educativo. No obstante, es optimista: “Tarde o temprano algún Estado implantará el cheque escolar en todo su territorio; entonces la competitividad de los colegios se pondrá al servicio de la libertad de elección de los padres y se demostrará que es capaz de revolucionar la enseñanza”.

ACEPRENSA. Blog de Galsuinda.